viernes, 15 de febrero de 2013

Una palabra, una historia, muchas lágrimas.

Cuando recuerdo lo que él me narró esa noche, aún puedo sentir ese vacío en el interior de mi pecho, ese vacío que siento tan presente  después de tantos meses. Como si sintiera una especie de culpabilidad cuando yo he sido inocente. Mi único delito como ya lo había mencionado antes fue amarte más de lo que yo me amé. 

Ver en mi mente la imagen de ustedes dos tomados de la mano en la última butaca del autobús que los conduciría al oeste, me hacía sentir incomodo, con rabia y con esa sensación de impotencia. Seguí imaginándolos mientras seguía escuchando esa triste narración. Continúo diciendo que no deseaba tomarte de la mano, que no le parecía correcto ese tipo de demostraciones en pública, que sentí vergüenza. Él te recordó una vez más que no deseaba ninguna demostración cuando recostaste la cabeza en su hombro izquierdo. Parecías un pequeño gato que deseaba ser acariciado. Y él estaba apunto de caer en tu seducción

Creo que tus ojos marrón de seguro, lograron impactarle tanto o más como me siguen impactando, es algo extraño, pues después de tantos meses, aún es un enigma. Un elemento faltante. Y puedo pasar horas en el sillón de la terapeuta mintiéndome a mí mismo sobre haberte olvidado, pero ahí acostado, sigo contemplando la idea de ver de nuevo esos ojos marrones que tanto admiré. Él no dijo nada sobre tus ojos, no dijo nada sobre tu cabello, que olía cuando me abrazabas; No dijo nada sobre tus gruesos labios rojos con las pequeñas cicatrices de varicela que tanto besé; y mucho menos dijo algo sobre tu suave piel, en la que siempre desee dormir cada atardecer. Él solo dijo que de ti le cautivó la personalidad y que aunque el aspecto físico siempre había sido importante en sus relaciones, esta vez, de una manera ilógica, decía que le atraía la personalidad.  A veces me pregunto si esto que me dijo, pudo ser para hacerme sentir mal, hacerme pensar que yo era superficial, pero yo te puedo decir que te conocí primero a través de tu voz, de tus escritos, de tus  momentos de histeria y falta de temperamento. No negaré que recordaré para toda mi vida, por más que pueda decir que te odio, por más daño que me hayas provocado, recordaré la primera vez que te vi. Como un ángel que baja al infierno a darme una gota para calmarme la sed. 

Creí todo lo que él me contó. No sé cómo pude creerle a un extraño. Pero su mirada sincera, su risa tosca y contagiosa, me hizo creerle. Me contó cada uno de los momentos a tu lado, cada sonrisa y cada deseo de besarte y a la vez lanzarte al río. Me sorprende de ti querida, que a él también le hubieras prestado tu móvil, que pudiera ingresar a su red social y publicar la foto de ambos, al menos sus piernas y cena. A mí en cambio dejabas de hablarme si en la sala de tu casa, al sentarme, por efecto de la gravedad en el sillón, tu móvil se me aproximaba. Me pregunto si encubrías algo. Me pregunto si habían notas y mensajes secretos, fotos que no conocí, historias de amores, de aventuras y de burbujas en el tiempo de las cuales yo no podía conocer. No sé la respuesta. Sé que no sé muchas cosas y tal vez nunca me enteré. Él me dijo que poco a poco saldría todo a la luz, que me dolería; tal vez más de lo que me dolió.


También dijo que en la noche salió de regodeo. Pero que no calmó su sed en otros labios, que esperó. Sus amigos le dijeron que estaba loco, ¿Por qué lo hacía? Él tampoco lo entendió. Sé que causas ese efecto en los hombres, querida. Él te respeto, pero acaso ¿tú lo respetaste también? Y cuando la flor del amor se abrió en su pecho, tú, querida, hiciste lo que ya sabias, lo sacaste de tu vida con el discurso patético del tiempo agotado y tus ocupaciones tan trascendentales. Él me contó cómo se sintió, sé que no lloró pues aseguró que no era para tanto, pero sin duda que eso duele mucho, tanto como me dolió a mí. Los dos parecíamos unos huérfanos en la calle, mirando al piso, luego al cielo, suspirando, luego mirando a los lados, diciendo “Dios”  y en nuestras mentes “¿por qué?”.  Él no volvió a verte más, no sabía nada de ti, aunque cuando empezó a narrarme su historia me aseguro que estaba enamorándose de una chica, esa chica eras tú. Tú la que le diste el aire para respirar y lo que él buscaba y no sabía si existía o no, pues era la primera vez que se fijaba en alguien por su personalidad. Tal vez, él lo entendió cuando te abrazo al despedirse y creyó que empezaría la historia más bonita, en la que entregaría su vida, su honor y su empeño. Pues tan solo tú nos diste una vida, la vida que deseábamos. Pero es imposible, pues tú solo piensas en tu apetito, por más que te demos lo que pides, deseas más y se te olvidas que simplemente te amamos, que te damos lo más valioso. 

Esa noche, en esa narración, mi voz se fue y mi mente recreo cada instante, cada detalle, cada momento, cada caricia y cada intento de un beso. Mi mente me abría el paraíso romántico que él narraba y allí entendí, que en algo había actuado yo. Ahora querida, tú eras romántica.  Y veía como usabas lo que yo te enseñe. Al menos en tus buenas acciones seguía viviendo mi recuerdo y eso a mí me basto. Porque no se mueren así yo ya no tenga vida. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Aun no.

Y les dijo que aún no, que esperaran, que todavía no salieran. Pero no lo escucharon, así que se quedo callado. No les importó su reclamo y salieron. Él los vio ahí, sentados, como si nada, sin temor, como si la vida se les hubiera salido por los ojos. Estaban ahí escuchando la voz gangosa, esa que pareciera que no se cansa de decir las mismas historias de muerte, la voz que les contaba de los asesinatos donde doña Gloria Arciniegas o en la Botica de Jesús Alarcon. Y les dijo que no, que entraran a la casa, que todavía no salieran, pero lo volvieron a ignorar. Y fue allí sentados, escuchando las historias, ahí mismo fue donde encontraron la paz eterna. No vieron el sol de nuevo, pues las alas de la muerte se las cegó en una ráfaga de disparos. Ahora son libres, pero él se quedó esperándolos. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Mi papá.

Hoy hable con mi papá. Me llamó él. Casi no me llama, yo lo llamo a él. Él siempre esta pendiente de mí. A veces solo hablamos unos minutos y cuando son más, a veces se le es extraño. Yo le pregunto como esta y él a veces no sabe que decir, se ríe y me dice que bien, que esta solo y yo le digo que ya voy a ir a visitarlo. Me dice que llueve y le digo que cuanto? Él siempre sabe cuanto cae de lluvia, que temperatura hace y el grado de humedad. Siempre habla de eso y yo lo escucho cuando me lo dice. Le pregunto como va las plantas y me dice que ya lo tapan, que pronto habrá que cortarles las espigas. Y así empieza a hablar del "metilparation", de los "cogolleros" y de la "argentina" que no se va. A veces me llama a decirme que caen rayos, que si los estoy viendo, le digo que si aunque solo los escuche.

Él siempre se despierta temprano, más que los otros papás, nunca duerme y aunque no hablemos siempre, él con solo esos minutos que pueda decirle que ya cene, que ya fui a clase o que hoy hace mucho sol, sé que se siente bien. A veces se enoja, pero al rato ya se le olvida y empieza a hablar de los daños que ha hecho el gato, como cuando daño el jarrón que sobrevivió al terremoto de Armenia. Me llama riéndose. 

Así es mi papá, el que siembra con amor, riega con cariño, espera con ilusión y disfruta viendo crecer la vida. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

El olor de los gatos.

Siempre he dicho que los gatos huelen a algodón, como el algodón de la cosecha de mi papá por allá en el año 98, que guardaba en la ramada junto a la Isabela, como el nombre de algunas de mis primas con las que pasé mi infancia en la Ondina, La Ondina, la Hacienda de mis abuelos Arturo y Aura, que era de color banco y rojo, como ese rojo del millo que se mezclaba con el atardecer, los arreboles y el viento, ese mismo viento que nos elevaba las cometas en el potrero, ese potrero en que impulsados por las manos de Alcira montamos por primera vez en bicicleta con temor a chocarnos con el laboratorio de Meteorología del INTEP de Roldanillo, como Rodanillo el municipio que mi familia escogió para vivir hace más de 200 años, y pasaran los años antes de que se vayan, a pesar de toda a sangre derramada, sangre como a que hace fata en el banco de Hospital Universitario San Jorge, San Jorge como el nombre del santo, del cual tengo una medallita, comprada en el vaticano y obsequiada por amiga Angela, la monja franciscana que vive en la Florida, Forida como el estado de Estados Unidos que celebra la re-elecion de Obama, Obama de familia Hawaiana y Keniana, como Kenia el país que esta en África, África el continente negro y negro como mi gato Chakels que huele a algodón, como el algodón de la la cosecha de mi papá por allá en el año 98, ...

lunes, 29 de octubre de 2012

Extraño.

Es extraño extrañar a un extraño. Somos extraños que nos extrañamos y es tan extraño que sin duda alguna, extraño extrañarte, pues siempre te extraño extraño. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Esas frases.

Y me gusta las frases que me escribes. 
Esas frases que en segundos enamoran. 
Me gusta sentir como la piel de mi rostro se pone roja al leerlas y pensar que las dices para mí. 
Para este extraño que apareció en tu vida.
Frases que anhelo escuchar y ya no son tan lejanas.
Esas frases que se salen de tu mente.
Esas frases que me invitan a buscar más allá de tu mirada feliz, de tus ojos negros y de esos labios que me dan besos sabor de fresa.
Esas frases con fragancia eterna, de canela y vainilla.
Esas frases que escucharé al oído mientras duermo. 
Esas frases que repasaré una y otra vez antes de dormir. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Sentado en este sitio.

Estoy sentado en este sitio. con tantos ojos analizando el por qué de estar, yo, tan taciturno. tal vez no sea el mejor lugar para estar en soledad, pues todos van en duplo a este sitio y yo, vengo en edición limitada con el triste anuncio de "complemento viene por separado". Da igual entonces. Pero son épocas en que deseo utilizar mi parla, pro no tengo con quien poder dialogar, en si, no es malo, pero es algo desagradable como esos ojos me miran como si hiciera parte del itinerario de su programa de su noche, en este sitio. El sitio es lindo. Es agradable. Tiene un estilo moderno, conservador y artístico  pero sin duda es un sitio donde es necesario estar feliz para disfrutarlo. No es como aquellos sitios en que uno puede sentarse solo y a tu alrededor todos estarán tan ausentes como si estuvieran en coma, sentados, con sus ojos en la bebida, recordando el pasado, ese pasado que fue mejor, en que cogidos de la mano bajo el sol naranja se prometían un idilio de amor con su amante de turno. Que va. No sé si gaste mi dinero en vano, pero podre decir que fui a ese sitio. No es que yo extrañe la compañía de otra persona a mi lado. No. Es el sitio que te invita a estar en duplo, en trío, en una orgía de rechiflas, chismes y risas.  

Hago una pausa, la mesera se acerca y me dice que si quiero uno más! ¿Otro cóctel? Me rió y le digo que si! que me de un Margarita, y lo digo mientras escucho a una chica cerca a mi, conversar con un joven que se dejo la barba hace más de una década  que ella prefiere estar ahora en Alemania. Este duplo se ríe  Mientras el duplo de una señora rubia crespa y un hombre sin pelo miran atentos un programa que dan en ingles sobre el modelaje. Que extraño suceso. Yo desearía estar en un país extranjero, para ser un feliz taciturno que toma una bebida sin que esos ojos se interroguen entre si, cual es el motivo de mi presencia en ese sitio y ademas sin duplo. 

Llegó la Margarita y mientras la ponen en mi mesita café, donde pernoto, empieza a sonar "Te busco". ¿Sabes? creo que ya te encontré. Esas estrellas que me alumbran a tu sonrisa. Me preguntan de nuevo sobre los cócteles. Están muy buenos. No ve que ya me estoy riendo y diciendo cosas a las estrellas sobre esa persona a la que ya encontré. Entonces le digo que si, que lo están y lo digo en un mareo cósmico que me hace soltar mi Ipod. Y empiezo a pensar, creo que estoy pasando bien, los alcohólicos somos buena gente. ahora sonrió y me arrepiento de admitir mi alcoholismo. Pero ya lo copie y me da pereza borrar la frase. También debo admitir que aparte de alcohólico  soy malo. Soy malo y eso me hace llorar. Pero hoy no lloro, aunque ya sepa que soy malo.

Ignorare este lapsus. Yo ya no estoy consciente. Ya me dio remordimiento de todo el dinero que he gastado esta noche en este sitio. Pero que va, ya me lo tomé y me voy a mi casa. Dormiré y ya no veré esos ojos. Los que me vieron tomarme todo estas bebidas para no sentirme culpable por no estar en un duplo. La próxima vez vengo en duplo, así no me diga nada! Pero que me acompañe para que esos ojos ya no me miren en este sitio. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Por raticos.

Es lindo verte , aunque solo sea por raticos. 
Esos raticos en que solo veo tus ojos, esas pupilas grandes .
Tus labios fresa, delgados y tan suaves.
Tus perlas en la boca que se asoman al reír. 
Tus brazos tan fuertes que me quitan el aire. 
Tus besos que me llegan al alma, que me embrujan, que me elevan y me hacen olvidar por instantes que hago parte de este mundo. 
Tu, quien llegaste, quien me sonríe y hermosamente hace que la vida tenga ese tono rosa y naranja que siempre debe tener. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

A su lado.

Era media noche y me llamó. Me sorprendió, debo confesar. Mi corazón latía a montón, como cada vez que me habla o veo aparecer su nombre en mi móvil. Estaba un poco ebrio, con aliento a licor y su cara picara que incita a pecar. Sonreía mientras se tambalea. Se acostó en mi cama, yo me senté a su lado, sobre una silla gris. Lo miraba atento y me sentía feliz de verlo acostado en mi cama. Me pidió que lo acompañara en el sueño, total, era mi cama la que ya ocupaba. Tomo mi mano con ligereza y la llevo a su pecho, empuñando mi mano junto a la suya. Y nuestros cuerpos se acercaron. Mi corazón latía. Su sudor etílico se confundía con el mío, que era de miedo y satisfacción. Toqué su rostro. Era suave. Vi su nariz, sus labios y orejas. sonreía al verle dormir y al escuchar sus gélidos gemidos que hacia mientras intentaba conciliar el sueño.

Sus nalgas se acomodaron en mi ingle. Mis rodillas en su región poplitea. Y mi cabeza se quedo sobre sus hombros. Olí su aroma en medio del alcohol, que fragante era. Siempre lo ha sido. Solo desee dormir a su lado, pero sobrio, creía que era mejor. Que estuvieras consciente de mi ser y no pareciera una ilusión al día siguiente. 

Sus sueños vividos me despertaban más que a él. Dormía por segundos y de repente entraba en una charla incoherente que me hacia reír y a la vez preocuparme. Al fin descansamos. dormimos juntos. dormimos en paz. como si nos conociéramos de toda la vida, como si fueras mi luna y yo tu sol, esperando el eclipse para estar juntos.

A la mañana siguiente, sentiste la tranquilidad de estar a salvo. Para mi la noche mas mágica, para ti solo fue un breve momento de tu lunática noche que termino en medio de los brazos conocidos. Sentiste preocupación, pero te dije que tu virtud seguía intacta, al menos durante el tiempo en mi cama.  Con la sonrisa picara me diste un beso en la mejilla. Te fuiste para nunca más volver. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Arreboles.

Es extraño ver donde estas, pero no ver tu cara. 
Debo confesar que visitarte ya no es tan agradable.
Pues tu no me hablas, tu no me miras, tu estas ahí acostada en medio de la hierba.  
Voy a visitarte, no por capriño, solo porque me gusta hacerlo. Llevarte rosas que adornen tu prado. 
Imagino que te complace mi visita.
Imagino que aún me abrazas por la espalda y me susurras "Jorgito". 
Imagino que aún estas por allí con tus ideas, tus colores y fragancias.
Trato de imaginar tu risa y tu voz, que reproduzco en mi cabeza y espero no se vayan.
Estoy seguro que algún momento te volveré a ver, te hablaré y nos daremos un abrazo bajo el sol cubre las nubes de un tenue naranja, en una tarde de arreboles. 
Pero por lo pronto veo el atardecer desde donde tu cuerpo descansa. 

Te quiero mucho querida amiga mía. 

Para Mandina Rodriguez.