Vivir es un drama, hay drama para todo, hasta para comer, respirar y amar! Mi vida, mi drama! Soy ValdeDrama!
martes, 19 de mayo de 2020
Elsa y las Cerezas.
lunes, 14 de abril de 2014
Hasta luego.
Tal vez no leas esto. Pero es para ti. ¿Sabes? Tengo miedo. Y es mucho. Me late el corazón al solo pensar que va a pasar. ¿Hasta cuanto vamos a soportar? O si tendrás otro ataque de esos y botarme a la basura. Pero no es la razón de este escrito. La razón es despedirme. Sabia que llegaría el día. Fue lo primero que me dijiste cuando nos conocimos y simplemente decidimos disfrutar del tiempo juntos. Lo hicimos. No tan ampliamente pero lo hicimos. Te escribí una carta antes diciendo lo que sentía. Y ahora escribo para decirte que no es adiós, que no es un nunca más, es un hasta luego. Porque no te veré, no te sentiré, no podré abrazar ni expresar físicamente algo. Ni cuando esté feliz, triste o angustiado. Estarás tras una pantalla que llenare de lágrimas, besos y huellas digitales. ¿Lo harás tu también? Y es que se me parte el alma de tan sólo pensar y pensar. ¿En que pienso? Pues que encontré a una persona que me correspondía después de tanto tiempo. Yo no sé cual es el tiempo prudente para empezar a sentir cosas, a ser más que "un me gustas" y sentir celos! No lo sé. Ambos lo sentimos. Y nos hicimos promesas. No sé si alguna vez alguien te ha prometido con tanta vehemencia como yo y como tu dices, es lo que hay. ¿Será que es lo que hay? ¿O simplemente es lo que buscamos? Y es que esté tiempo me hizo reír, sonreír y ser más bobo de lo que soy. Y trate de adaptarme a lo que querías y me equivoque. Pero aprendí. Me demostraste que también eres como yo y que te gusta volar, que te gusta reír y que tu corazón es fuerte. Yo podré ser muy rarito, si y que? Al menos jamás dejaras de sonreír. No te preocupes si no estoy, no te preocupes si me demoro en volver, no te preocupes si estoy ausente porque no es por no querer, pero cuando vuelva habrá una avalancha de emoción que te tumbara. Sabes que mi tiempo es limitado pero creo que te quedó más que claro que siempre, siempre, siempre estuve allí. No dejes de recordar eso. ¿Que si te recordaré? Claro. ¿Que te extrañare? Más que obvio. ¿Que te volveré a ver? Yo lo deseo, pero simplemente esa respuesta te la dejo a ti. Perdón si no llame, pero escribí más de lo que deseabas leer. Perdón si no te entendí todo, pero al principio no logre descifrarte y trade más de lo debido, solo al final estuvimos en sintonía, solo hasta el final. Perdón si lloro y si lloré. Pero es porque mi corazón es débil y no se contiene. Y a mi no tienes que pedirme perdón. Pero yo espero que por favor entiendas que algunas formas no son las adecuadas. No quiero que te alejes. Pero quiero que seas feliz y vivas tu vida, tan solo permiteme compartirla. Y como te lo dice: "caminemos despacito hasta que decidas caminar más rápido".
Por cierto, los corazones verdes trastornan la mente. Mi corazón verde por ti.
domingo, 13 de abril de 2014
Sus ojos.
Y sus ojos que se mueven a los lados y yo que me descarrilo. Es como si se burlara de mi. Pero una burla buena, de esas que esperas que te abracen y te digan que eres un tontico crédulo. Que se muerda los labios y ponga sus manos en mis hombros. Sonría y diga mi nombre, como un susurro. Es así como uno va entendiendo cosas... Es así como me preparo para amar en silencio.
viernes, 29 de marzo de 2013
Un amigo al teléfono.
viernes, 22 de marzo de 2013
Es ella que vuelve.
viernes, 15 de febrero de 2013
Una palabra, una historia, muchas lágrimas.
Cuando recuerdo lo que él me narró esa noche, aún puedo sentir ese vacío en el interior de mi pecho, ese vacío que siento tan presente después de tantos meses. Como si sintiera una especie de culpabilidad cuando yo he sido inocente. Mi único delito como ya lo había mencionado antes fue amarte más de lo que yo me amé.
Ver en mi mente la imagen de ustedes dos tomados de la mano en la última butaca del autobús que los conduciría al oeste, me hacía sentir incomodo, con rabia y con esa sensación de impotencia. Seguí imaginándolos mientras seguía escuchando esa triste narración. Continúo diciendo que no deseaba tomarte de la mano, que no le parecía correcto ese tipo de demostraciones en pública, que sentí vergüenza. Él te recordó una vez más que no deseaba ninguna demostración cuando recostaste la cabeza en su hombro izquierdo. Parecías un pequeño gato que deseaba ser acariciado. Y él estaba apunto de caer en tu seducción.
Creo que tus ojos marrón de seguro, lograron impactarle tanto o más como me siguen impactando, es algo extraño, pues después de tantos meses, aún es un enigma. Un elemento faltante. Y puedo pasar horas en el sillón de la terapeuta mintiéndome a mí mismo sobre haberte olvidado, pero ahí acostado, sigo contemplando la idea de ver de nuevo esos ojos marrones que tanto admiré. Él no dijo nada sobre tus ojos, no dijo nada sobre tu cabello, que olía cuando me abrazabas; No dijo nada sobre tus gruesos labios rojos con las pequeñas cicatrices de varicela que tanto besé; y mucho menos dijo algo sobre tu suave piel, en la que siempre desee dormir cada atardecer. Él solo dijo que de ti le cautivó la personalidad y que aunque el aspecto físico siempre había sido importante en sus relaciones, esta vez, de una manera ilógica, decía que le atraía la personalidad. A veces me pregunto si esto que me dijo, pudo ser para hacerme sentir mal, hacerme pensar que yo era superficial, pero yo te puedo decir que te conocí primero a través de tu voz, de tus escritos, de tus momentos de histeria y falta de temperamento. No negaré que recordaré para toda mi vida, por más que pueda decir que te odio, por más daño que me hayas provocado, recordaré la primera vez que te vi. Como un ángel que baja al infierno a darme una gota para calmarme la sed.
Creí todo lo que él me contó. No sé cómo pude creerle a un extraño. Pero su mirada sincera, su risa tosca y contagiosa, me hizo creerle. Me contó cada uno de los momentos a tu lado, cada sonrisa y cada deseo de besarte y a la vez lanzarte al río. Me sorprende de ti querida, que a él también le hubieras prestado tu móvil, que pudiera ingresar a su red social y publicar la foto de ambos, al menos sus piernas y cena. A mí en cambio dejabas de hablarme si en la sala de tu casa, al sentarme, por efecto de la gravedad en el sillón, tu móvil se me aproximaba. Me pregunto si encubrías algo. Me pregunto si habían notas y mensajes secretos, fotos que no conocí, historias de amores, de aventuras y de burbujas en el tiempo de las cuales yo no podía conocer. No sé la respuesta. Sé que no sé muchas cosas y tal vez nunca me enteré. Él me dijo que poco a poco saldría todo a la luz, que me dolería; tal vez más de lo que me dolió.
También dijo que en la noche
salió de regodeo. Pero que no calmó su sed en otros labios, que esperó. Sus
amigos le dijeron que estaba loco, ¿Por qué lo hacía? Él tampoco lo entendió.
Sé que causas ese efecto en los hombres, querida. Él te respeto, pero acaso ¿tú
lo respetaste también? Y cuando la flor del amor se abrió en su pecho, tú,
querida, hiciste lo que ya sabias, lo sacaste de tu vida con el discurso patético
del tiempo agotado y tus ocupaciones tan trascendentales. Él me contó cómo se sintió, sé que no lloró pues aseguró
que no era para tanto, pero sin duda que eso duele mucho, tanto como me dolió a
mí. Los dos parecíamos unos huérfanos en la calle, mirando al piso, luego al
cielo, suspirando, luego mirando a los lados, diciendo “Dios” y en nuestras mentes “¿por qué?”. Él no volvió a verte más, no sabía nada de
ti, aunque cuando empezó a narrarme su historia me aseguro que estaba
enamorándose de una chica, esa chica eras tú. Tú la que le diste el aire para
respirar y lo que él buscaba y no sabía si existía o no, pues era la primera
vez que se fijaba en alguien por su personalidad. Tal vez, él
lo entendió cuando te abrazo al despedirse y creyó que empezaría la historia
más bonita, en la que entregaría su vida, su honor y su empeño. Pues tan solo
tú nos diste una vida, la vida que deseábamos. Pero es imposible, pues tú solo
piensas en tu apetito, por más que te demos lo que pides, deseas más y se te
olvidas que simplemente te amamos, que te damos lo más valioso.
Esa noche, en esa narración, mi voz se fue y mi mente recreo cada instante, cada detalle, cada momento, cada caricia y cada intento de un beso. Mi mente me abría el paraíso romántico que él narraba y allí entendí, que en algo había actuado yo. Ahora querida, tú eras romántica. Y veía como usabas lo que yo te enseñe. Al menos en tus buenas acciones seguía viviendo mi recuerdo y eso a mí me basto. Porque no se mueren así yo ya no tenga vida.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Mi papá.
lunes, 12 de noviembre de 2012
El olor de los gatos.
viernes, 15 de junio de 2012
Lagrimas de sangre.
Un día cualquiera, preparó café negro, se puso una bata blanco, se pintó los labios, se trenzó el cabello y se sentó en una silla de la sala frente a la puerta de entrada, tomó sus cigarrillos y empezó a fumarlos uno a uno, esperando que fueran las 7 de la noche. Apagó la luz y solo el rojo de su cigarrillo se iluminaba mientras aspiraba grandes bocanadas que incrementaban su determinación a hacer lo que iba a hacer. Pasaba las 7 y 30, las luces del automóvil del doctor resplandecieron la sala al entrar por el gran ventanal con motivos católicos. Escuchó como la puerta eléctrica del garaje se abría, dándole paso al automóvil que se detuvo antes de chocar con la pared. Había sido un día arduo de cirugías y de consultas de pacientes y el doctor solo tenia en su mente cenar y dormir, pero no dormir para siempre. Así que sacó las llaves de su portafolio y abrió la puerta de su casa, donde hallaría a su amada esposa. Juanita aspiró el humo del cigarrillo, miró como su esposo abría la puerta y se posaba en medio de esta, deshizo su carrizo sacando una pequeña arma que escondía celosamente. Hola amor, pronuncio con desprecio, propinándole tres impactos de bala en su frente. El cuerpo del medico cayó impactando el piso de cerámica. Y la sangre emanó de su frente como un nacimiento de un río, haciendo una gran mancha e impregnando el ambiente de un hedor a hierro. Juanita le cegó la vida a quien le dio vida, tras encontrarla en el psiquiátrico. Cuando los vecinos acudieron tras los ruidos en la casa Valder, vieron a Juanita con el arma en una mano y en la otra un cigarro fumado a medias, mientras farfullaba que era libre. Tanto deseo su antigua vida, que en el mismo pabellón psiquiátrico donde vio por primera vez al doctor Valder, pasaría el restó de su vida, añorando jugar en la granja de Portland donde pasó su infancia.
martes, 24 de enero de 2012
Un médico perdido.
-Tanto revuelo en Salamina, ¿por un desaparecido?
-Es que se desapareció el Doctor desde el Domingo.
-Hoy es Lunes…debe estar por ahí.
- Pero está desaparecido, mire cómo está el país!
que peligro, ¿qué le habrá pasado?
- Pero es Lunes, mujer! Entiende… aún no lo pueden
catalogar como desaparecido…
-Pero pobre de la mamá, debe estar llorando!
-¿Y?
-Es el dolor de madre, hay que rezar para que
aparezca el Doctor!
-AÚN NO ESTA DESAPARECIDO! No lleva ni 24 horas!
-Insensible! insensible! ¿Cómo puedes decir eso? ¿Acaso no piensas en nuestro hijo? Yo me muero si él se desparece así!
- Aghhh Mujer… No voy a pelear, pero lo único que te diré y espero no me reproches es: Si ese muchacho no fuera médico, ¿entonces? ¿Lo estarían buscando? ¿Lo buscarían si fuera un campesino sin estudio, desaparecidos hace unas pocas horas? ¿Lo buscarían si fuera una anciana con enfermedad terminal? ¿La buscarían? o dirían que ¡Dios sabe cómo hace sus cosas! ¿Le van a echa de nuevo la culpa a Dios? Creo que el pobre tipo debe estar escondido y sabrá solo él, porque se fue de su trabajo. Pero aquí lo que hay que resaltar, es ese amarillismo televisivo mantienes viendo! ¿Es que acaso alguien no puede tan solo estar un tiempo relajado y libre de tanta atadura de tecnología e información? Pero si me gustaría saber, entonces porque no sale en el noticiero el viejito que se perdió en enero, o el vagabundo que ya no volvió a la panadería a pedir migajas, o que paso con la quinceañera, con su traje en la foto en la cartelera de la iglesia ¿ahhh? dime! dime! Solo lo buscan porque es un médico. Si todos valemos lo mismo, ¿por qué no buscan al resto? Claro que hay que buscar al médico, pero todo a su tiempo, de eso se encarga la policía, pero deberían hacer lo mismo con TODOS! Hay familias que esperan una noticia, cualquiera, pero muchos padres mueren sin saber qué pasó con sus hijos y lo peor de todo es que el Estado no los buscó, porque nunca salieron en el noticiero, eran donnadies. Eso no es justo mujer!
jueves, 15 de septiembre de 2011
De la convulsion y otros demonios.
Pocas horas después cuando estaba hablando con mi mejor amigo, fue cundo empece a sentir escalofríos y a elevarse la temperatura y decidí irme a la cama... pero tuve una terrible noche, el mareo seguía, mis nauseas y ardor en mi cuerpo desde mi cuero cabelludo hasta mis falanges. No soporte escuchar música esta noche. Habitualmente me gusta escucharla mientras me duermo, pongo mi Ipod cerca a mi almohada y escucho hasta que salga de nuevo el sol. Pero esta vez no fue así... me dolía todo y pensé que tenia Dengue... por que me dolía hasta los ojos!. El problema era que debía ir al Hospital a reunirme para la investigación que debo hacer en este semestre. Mi mejor amigo me llamó a preguntarme como seguía.. no había mejoria y empeoraba cada vez más. En el viaje al Hospital me arrepentía de no haberme quedado, pero como ya no tenia excusa oportuna decidí ir, pero lamentablemente como había un simposio la doctora tardo en atendernos y bueno tenia consulta y se marcho, así que nuestra reunión se había frustrado. Mi compañera de investigación me pidió que le acompañara a hacer mercado, ya que había regresado de su casa y no encontró nada para comer. Acepte acompañarla ya que pues regresaría a casa y solo me iba a dormir, eso suponía yo. Un poco más lejos del camino del Hospital, empece a sentirme mal, de hecho tuve que detener mi marcha y descansar, no lograba coordinar mis piernas... esta ya muy mareado, pero continué. Llegamos al supermercado, cuyo nombre no puedo decir puesto que si no dejan tomar fotografías mucho hacerle propaganda por estos medios y ni mucho menos de la forma en que la haré a continuación. Empezamos a deambular por los pasillos escogiendo los productos para la compra de mi amiga, aún me sentía muy mal. Pasamos por los aceites y ella me pidió que le ayudara a escoger cual seria mejor por su cantidad y precio, ya que soy muy hábil para las matemáticas; Pero allí me dí cuenta de que algo andaba mal, no pude responderle e inmediatamente perdí mi sentido de la audición. Me asuste mucho y le dije: estoy sordo y no veo, me voy a sentar. Ya empezaba a notarse la ausencia de sangre en mi cara y mis brazos, pero seguía caliente por la fiebre. Mi amiga lamo a un guardia, me ayudaron a sentarme en una silla y me trajeron agua, me preguntaban que si era hipertenso, que estaba tomando de medicamentos, no sé si respondí no lo recuerdo bien. Mi amiga me dejo un momento solo pues creía que ya se me pasaría. Lo ultimo que recuerdo fue que el guardia deposito azúcar en el agua y después de tomarla caí sobre la mesa como si me hubiera desconectado de mi columna cervical. Mi visión se nublo y deje de estar conectado a este mundo. Lo que ocurrió después me lo relato mi amiga: " Cuando caíste a la mesa, todos corrieron en tu ayuda, te pusieron en el suelo y les dije que levantaran tus pies, pero había muchas personas y te pusiste muy blanco! Me asuste mucho pues en momento que me fui, te encontré en el piso rodeado de personas que veían el espectáculo de tu desmayo. No respondías a los llamados, preguntaban si respirabas o no, te sujetaban de mil y una formas sin saber que hacer, tu pulso bajo muchísimo, ya no era detectado en la arteria radial, estaba a menos de 90 mm de Hg, estabas mal Jorge.. Te llamaron Don Jorge! te halaban el dedo del corazón, te sujetaban, incluso te levantaron de la cabeza, parecías un muñeco circulando de mano en mano con los guardias, los bomberos y las señoras de la caja y uno que otro curioso que quiso ayudar. De pronto empezaste a moverte, era el lado derecho de tu cuerpo, convulsionaste amigo! fue poco, pero las personas no te dejaron mover (un gran error, solo debían sujetar mi cabeza y no permitir que me golpeara). Eran 9 personas sujetándote de las piernas, la cabeza, antebrazo y muñecas más las que seguían halandote el dedo del corazón. Poco después, unos 5 minutos máximo abriste los ojos, no podías hablar y mirabas hacia arriba muy desorientado, todos te decían que tranquilo que no te movieras... ademas que estaban vigilando tu pulso y respiración que no se recuperaba aún. Llamaron a una ambulancia, la cual no llego... y tuvimos que irnos en taxi a la clínica.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Entierro en Yumbo
Ayer viajaba
a Cali y en la carretera Yumbo-Cali se veía a un grupo de personas de todas las edades
vestidos con camisas y blusas negras, algunas con logotipos de escarcha y
lentejuelas. Lo primero que pensé al vernos es que eran pate de una protesta
sindical. De pronto vi a un señor con una corona de flores y luego el imponente
ataúd. Una procesión ceremonial hasta el cementerio. El doliente quien llevaba
la batuta dejó caer una larga tira, que luego de analizar, supe que era una “culebra
de pólvora”. El señor se agachó y con un cigarrillo casi instinto encendió el
bullicio. El tráfico se detuvo, mientras el desfile mortuorio danzaba al son
del reggaetón, se tomaba aguardiente, se gritaba y la nube de fosforo quemado
nos envolvía a participantes y espectadores. Alguien dio la orden de bajar el ataúd
y los cargueros lo depositaron en el suelo, donde una señora mayor, con un
vestido apretado, lloraba y golpeaba el cristal por donde se asomaba el rostro
de su joven hijo. El tráfico seguía detenido mientras la madre lloraba y el
velorio andante se entusiasmaba al estar tan cerca del cementerio. Después de
continuar la procesión, el ataúd se bañó más y más en aguardiente, despidiendo
a su amigo, al primo, al hermano, al hijo que este diciembre ya no bailara, ya
no los besara ni abrazara. El camino de la muerte entre celebración y dolor.