lunes, 28 de abril de 2014

¿Para que?

¿Para que Facebook, si no puedo dedicarte mis estados?

¿Para que Twitter si no te puedo arrobar?.

¿Para que Viber o Line si no puedo llamarte?.

¿Para que Skype si no puedo verte?.

¿Para que Snapchat si no puedo hacerte reír?.

 ¿Para que Instagram si no puedo ver tus fotos?. 

¿Para que Hotmail si no puedo mandarte correos?  

¿Para que Whatsapp si no puedo escribirte? 

Y es que es horrible pensar que tantas redes sociales y yo puedo saber de ti. 

Pero tengo un blog donde puedo decirte cuanto te extraño.

Números.

Tres en uno y luego ninguno. 

Ocho veces al respirar decir treinta y tres,  como la edad de Jesús. 

Abordó la ruta seis hasta la calle quinta. 

En el hospital hasta las siete y esperar a que el reloj marque las cero horas para soñar contigo.

lunes, 14 de abril de 2014

Hasta luego.

Tal vez no leas esto. Pero es para ti. ¿Sabes? Tengo miedo. Y es mucho. Me late el corazón al solo pensar que va a pasar.  ¿Hasta cuanto vamos a soportar? O si tendrás otro ataque de esos y botarme a la basura. Pero no es la razón de este escrito. La razón es despedirme. Sabia que llegaría el día. Fue lo primero que me dijiste cuando nos conocimos y simplemente decidimos disfrutar del tiempo juntos. Lo hicimos. No tan ampliamente pero lo hicimos. Te escribí una carta antes diciendo lo que sentía. Y ahora escribo para decirte que no es adiós,  que no es un nunca más,  es un hasta luego. Porque no te veré, no te sentiré, no podré abrazar ni expresar físicamente algo. Ni cuando esté feliz,  triste o angustiado. Estarás tras una pantalla que llenare de lágrimas,  besos y huellas digitales. ¿Lo harás tu también?  Y es que se me parte el alma de tan sólo pensar y pensar. ¿En que pienso?  Pues que encontré a una persona que me correspondía después de tanto tiempo. Yo no sé cual es el tiempo prudente para empezar a sentir cosas, a ser más que "un me gustas" y sentir celos! No lo sé. Ambos lo sentimos. Y nos hicimos promesas. No sé si alguna vez alguien te ha prometido con tanta vehemencia como yo y como tu dices,  es lo que hay. ¿Será que es lo que hay? ¿O simplemente es lo que buscamos?  Y es que esté tiempo me hizo reír,  sonreír y ser más bobo de lo que soy. Y trate de adaptarme a lo que querías y me equivoque. Pero aprendí. Me demostraste que también eres como yo y que te gusta volar, que te gusta reír y que tu corazón es fuerte. Yo podré ser muy rarito, si y que?  Al menos jamás dejaras de sonreír. No te preocupes si no estoy,  no te preocupes si me demoro en volver,  no te preocupes si estoy ausente porque no es por no querer,  pero cuando vuelva habrá una avalancha de emoción que te tumbara. Sabes que mi tiempo es limitado pero creo que te quedó más que claro que siempre, siempre, siempre estuve allí. No dejes de recordar eso. ¿Que si te recordaré? Claro. ¿Que te extrañare? Más que obvio. ¿Que te volveré a ver?  Yo lo deseo,  pero simplemente esa respuesta te la dejo a ti. Perdón si no llame,  pero escribí más de lo que deseabas leer. Perdón si no te entendí todo, pero al principio no logre descifrarte y trade más de lo debido, solo al final estuvimos en sintonía, solo hasta el final. Perdón si lloro y si lloré. Pero es porque mi corazón es débil y no se contiene. Y a mi no tienes que pedirme perdón. Pero yo espero que por favor entiendas que algunas formas no son las adecuadas. No quiero que te alejes. Pero quiero que seas feliz y vivas tu vida,  tan solo permiteme compartirla. Y como te lo dice: "caminemos despacito hasta que decidas caminar más rápido". 

Por cierto, los corazones verdes trastornan la mente. Mi corazón verde por ti.  

domingo, 13 de abril de 2014

Sus ojos.

Y sus ojos que se mueven a los lados y yo que me descarrilo. Es como si se burlara de mi. Pero una burla buena, de esas que esperas que te abracen y te digan que eres un tontico crédulo. Que se muerda los labios y ponga sus  manos en mis hombros. Sonría y diga  mi nombre, como un susurro. Es así como uno va entendiendo cosas... Es así como me preparo para amar en silencio. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Poema de Marzo.

Quiero sentir tu cara, que tus labios rojos se impregnen de mi y que tus cabellos toquen mis párpados para nunca dejar de ser uno cuando estamos juntos. 

miércoles, 1 de enero de 2014

El Señor S.

Este es el Senor S. Está lleno de muchas cosas especiales. Tal vez no sepa todo el contenido,  pero esta llenisimo de cosas increíbles porque lo hizo alguien muy especial. En una fecha muy especial. Y espero que haga parte de mi gran acumulo de recuerdos que en mi mente ya no puede almacenar.  Pero el Señor S. Es especial.  Sólo podré decir eso.  El resto se lo digo a la persona que me lo dio. Esa persona le dio vida, le dio un poco de lo que es en su interior.  Muchas gracias Sergio. 


sábado, 7 de septiembre de 2013

Ebrio.

Si! Estoy ebrio y tu eres hermosa! Mañana estaré sobrio y tu seguirás siendo hermosa!

Sueño.

Soñé que me abrazabas en la cama. Desperté y te vi a mi lado. Te abracé y dijiste "no me toques porque me despierto". Me giré y quise volver al sueño.

jueves, 13 de junio de 2013

Por todos lados.

Sigo encontrando tus cabellos por todos lados,
bajo la almohada, sobre el tapete, están incrustados, son como sombras, 
son como hilos de tus bordados, en mis camisas, entre los libros están peinados.

Sigo encontrando tus cabellos por todos lados, 
en las baldosas, entre mi boca, en mi cabeza están sembrados, 
bajo las piedras, en los helados, son como lineas que te dibujan nudos y cabos.

Sigo encontrando tus cabellos por todos lados,
en el armario, entre mis manos, en mi maleta están guardados, 
bajo mi cama, en la ventana, son como brisa cuando estas a mi lado. 

viernes, 5 de abril de 2013

Sueño con ella.


Han pasado 9 meses de tu partida. Nunca había soñado con ella. Lo quise, pero no sucedió. Hasta ahora. A veces las personas creen que cuando uno sueña con alguien que se ha muerto, es porque ha ascendido al cielo. Como si fuera una despedida. Como si ya se hubieran dado cuenta de que han muerto. Tal vez a penas te estés dando cuenta de que has muerto. Pues dormías cuando dejaste tu cuerpo inerte en la sala del hospital. Parece irreal tu muerte, por eso cuando te vi en mi sueño, parada a mi lado con un suéter rojo de arabescos azules, un vaquero azul y unos mocasines de gamuza como los que yo tengo, no podía salir del asombro. Eras tú. Mi querida amiga. Tenías el cabello enmarañado y atado a un cintilla delgada, luciendo como una mujer de los años treinta, muy encopetada. Yo no recuerdo como estaba vestido, solo me veía las mangas azules que cubrían mis brazos. Me sonreíste con esa sonrisa que anhelaría ver de nuevo, tomaste mi mano y con afán me arrastraste. Decías que debíamos llegar de inmediato. ¿A dónde vamos? Te pregunte aún en medio del asombro. Debemos ir a la Javeriana, dijiste casi gritándome. ¿A la Javeriana? Y a que vamos a ir a la Javeriana? me cuestione. ¿Me vas a acompañar o no? Ya cruzada de manos y algo seria. Pero es que… lo que sucede es que… Oye, tú estás muerta. Se lo solté sin tabúes. Era cierto y real. Ella lo estaba. ¡Hombre, que no estoy muerta! Y vamos a llegar tarde a la Javeriana. Pero escúchame, yo sé que lo estás. Estas muerta. Que no estoy muerta, te reíste y de nuevo sujetaste mi mano. Yo fui a visitarte antes de que murieras, estabas muy delgada y enferma, al menos te vi antes de que… ¡Que no! Que no estoy muerta. ¿Quién te dijo eso? Es que yo te vi, yo sé que estas en la cripta, comencé a explicarle ya con incredulidad y miedo. Estas al lado de mis bisabuelos, del tío Enrique, del tío Jaime, de la tía Ernestina y del abuelo Rafael. Tú estás en medio de ellos. Cuando baje a la cripta les encargue que te cuidaran, en especial a la bisabuela Consolación, para que te consolara cuando estuvieras llorando. Ella no me creyó. Deja de decir esas bobadas Jorge y camina rápido que vamos a llegar tarde a la Javeriana. Bueno, te acompaño, pero tu estas muerta. Tienes que saberlo. Mejor corre que llegaremos tarde por tu culpa. Bueno…
Y los dos nos fuimos corriendo rumbo a la Javeriana. Como aquella tarde de Junio en que a tu lado corrí por la plaza Santander de la Universidad Nacional. Tu a tus clases y yo a mi exposición de neurología. Allí me despedí de ti. Te vería al día siguiente para bailar. Pero ese día nunca llegó. Ahora seguiré recordando ese instante en que casi te ahorco cuando te vi, aquella tarde en que te hable, en esa tarde en que nos reímos, en esa tarde en que te dije adiós. Un adiós que no pensé que sería para siempre.
Con todo mi cariño para ella, aunque la analogía sea tan obvia, siempre en el corazón. Por siempre.