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martes, 19 de mayo de 2020

Elsa y las Cerezas.


El día que mataron a Elsa, la bruja de Santa Rita, la familia Valderrama descansó de 50 años de acoso. Cuando el patriarca de la Familia Valderrama llegó a la comarca, compró los terrenos de más de  1 legua de largo, desde la sierra hasta el margen occidental del Río y los pobladores de Santa Rita pasaron a ser sus empleados. El paisaje parecía un tablero de ajedrez, entre terreno de la familia y el terreno de los pobladores. El patriarca hacendado se convirtió en la primera autoridad de la comarca, dejando a su partida una opulenta tajada para cada uno de sus 10 hijos.

El hijo menor del patriarca, Arturo, quería unificar los terrenos que le correspondían de herencia. Quería unir su casa con los terrenos cultivables, pero había un pequeño hogar habitado por una mujer solitaria a quien no se le conocía cónyuge ni descendientes, Elsa, quien cultivaba y vendía las cerezas más rojas a 100 km a la redonda. Sabia que una mujer en esa casa se había negado a venderle el terreno al Patriarca, por lo que Arturo le pidió a Elsa que le vendiera su casa para construir un camino que uniera los terrenos de su herencia. Ella al ver a ese hombre portentoso, con elegancia para hablar y porte cortesano, cayó enamorada y por un instante contempló dejar de rehusarse a la venta de su casa pero se negó de nuevo. Así que Arturo se marchó sin más pero dejó una semilla en Elsa que echaba raíces de forma exponencial. 
Cada mañana en la casa de Arturo amanecía un canasto con cerezas que eran devoradas por Arturo y otros miembros de la familia. Elsa no aceptaba nada a cambio aunque sin Arturo saberlo, le pagaba sus presentes con solo pavonearse en las inmediaciones de la mujer. La madre de Arturo escuchó de los rumores de la amistad de su hijo con Elsa y de inmediato arregló una boda con una bella joven de la comarca vecina, cuyo nombre iluminaría Santa Rita, Aura. Fue amor en primavera. Aura era inverosímil en cualquier aspecto a Elsa. Prontamente tuvieron a su primogénito y el corazón de Elsa se rompió y la amargura y desamor se apoderaron de su ser, por lo que desdeñada y sintiéndose miserable, empezó a internarse en el bosque. Se volvió huraña, desgarbada y ampollosa. Con el cabello ralo y un abandono total de su casa y cosecha que la llevaron a la emaciacion. 

Una mañana Elsa, con su gran cambio figurativo, se presentó a la casa de Arturo y Aurora, pidió empleo pues ya las cerezas no le daban para comer. Arturo la aceptó pensando en todo el tiempo que ella lo despertaba con el rico fruto y notar el deterioro de su persona. Pasado un breve tiempo, Aurora y Arturo acudieron a una reunión familiar dejando su pequeño tesoro con Elsa. La confianza se había hecho firme tras largas tardes de diatribas entre las dos mujeres de la casa. Más tarde en la noche, de regreso a su hogar, Arturo y Aura encontraron un muladar se personas a las afuera de su casa. El corazón de Aurora se desbordó como el galope de los caballos cuando observó como su pequeño yacía inerte y azul, con una cereza en la boca que le obstruía la respiración. De inmediato Arturo y un pequeño ejército marcharon en medio de la noche hasta el pequeño enclave en busca de la asesina y al no encontrarla, la ira se despotricó en las paredes que alguna vez conformaron un hogar. El fuego consumió rápidamente todo a su pasó hasta llegar al cerezo que fue talado y apilado. La sorpresa de todos al encontrar restos óseos debajo de las raíces les confió un terrible predicamento, era claro para todos, Elsa era una bruja. Se había sumergido en el bosque y la maldad dentro de ella buscaba venganza a un corazón roto. 

Arturo y Aura se recuperaron de su dolor y en 15 años, ya tenían una docena de niños merodeaba por los potreros de la propiedad, quienes gustosos se encargaban de ayudar en los cultivos y enriquecer a la comarca con su encanto y distinción. Arturo construyó un caminó y sepultó en una bóveda los restos óseos, bendecidos una vez por semana por el presbítero. Años después, el hijo mayor homónimo, segundo en posición respecto al primogénito asesinado, se casó con una mujer callada y servicial, cuyo pasado parecía inventado, pero que al ver el amor que le profesaba el hijo, deshilachó toda muestra de inconformidad. El hijo homónimo pidió su parte de la herencia y su padre le concedió un terreno frente a la iglesia de Santa Rita. Allí se levantó una gran casa que fuera la envidia de todas las mujeres de la comarca. Una vez instalados, la tragedia los volvió a embargar. El hijo homónimo empezó a ausentarse de su trabajo en el campo, a perder peso y agobiarse por nimiedades. La muerte se le presentó una mañana, mientras desayunaba murió ahogado por cerezas. La mujer con quien se había casado no era más que la amante frustrada de su padre y asesina del primogénito. Ahora cegando la vida de un nuevo familiar. 

La tragedia continuó y uno a uno, los hijos de Aura y Arturo murieron de forma macabra, siempre ahogados por cerezas. Tales hechos confirmaban una vez más que Elsa seguía en su venganza. Así que Arturo, convenció a Aura de enviar fuera a su hijo menor y ahora único heredero, para mantenerlo alejado y a salvo de la bruja.

El hijo menor de Arturo, regresó años después desposado a una joven mujer y se instaló en la casa que pertenecía a su hermano mayor, frente a la iglesia. Con una apariencia temeroso y taciturno, atormentado con los recuerdos de una infancia voraz. Pero formó un hogar en la casa que hizo encerrar en hierro rutilante, paredes blancas y flores de todos los colores. Allí crecieron sus dos hijos Eduardo y Fernando. Uno rubio y otro de cabello oscuro. Eran la copia exacta de la casta Valderrama. Y por un instante se sintió a salvo y feliz. 

El hijo menor de Arturo mantenía alejados a sus hijos de todo improperio de Santa Rita. Su esposa quedaba cada mañana al cuidado del hogar pero se le dificultaba mantenerlo en pie pues era una casona de 10 habitaciones que se asemejaba a la casa principal, donde vivía Arturo, Aura, una nuera y tres nietos huérfanos prontos a ser considerados adultos. El hijo menor de Arturo era quisquilloso con las personas de la comarca. No aceptaba visitas y no frecuentaba a su familia con frecuencia. Las miradas a través del hierro fraguaban un ambiente de observación inquisitorio pues la hermética casa llamaba la atención. 

Una mañana de mercado, la madre de los retoños escudriñando entre los vendedores , deslumbró a una anciana dama vestida de azul, de manos duras, ojos amistosos y una sonrisa desdibujada, sentada en el piso al lado de un canasto llenó de las cerezas más rojas que nunca hubiera visto. La esposa degustó una de las cerezas, sintiendo el fuerte sabor que la obligó a comprar el canasto entero. La anciana dama le agradeció la compra y le aseguró que a la semana siguiente traería más cerezas. Cómo el canasto es pesado, la anciana dama le propone ayudar a cargarlo mientras la mujer carga el resto de las compras. Una vez dentro de la casa, la anciana dama se despide asegurando su pronto encuentro. Los niños quienes al probar las cerezas caen en un letargo de sabores que los transporta a un estado onirico. La mitad de las cerezas se consumieron en un instante y la madre procura guardar unas pocas para el resto de la semana. 

Cuando su esposo llega a casa, le relata lo sucedido pero alcanza a terminarlo por los gritos de enfado que se escuchan hasta el bosque. Su esposo llora de terror y le cuenta sobre Elsa, mientras ella siente el hormigueo en el occipucio y el temblor de las falangetas. Ya no están seguros en casa así que se le propone mudarse a la casa principal mientras le dan caza a Elsa. No va a tocar a ningún Valderrama nuevamente. Se trasladaron a la casa principal, construyeron un muro de hierro, llenaron de metales afilados en las esquinas del techo, hicieron círculos de sal y cal viva, pintaron cruces con carburo, cortaron los árboles cuyas ramas sobrepasaran el muro de hierro, despidieron a las mujeres de la servidumbre y le negaron la entrada a cualquiera que no pernoctará en la casa.

1 año después de los cambios y el temor, las noticias de la caza de brujas era infructuosa. La mañana de aniversario de matrimonio de Arturo y Aura, el hijo menor de Arturo y su esposa, no encuentran a los niños en sus camas. La sorpresa es menguada por un haz de luz que se filtra por la puerta. A lo lejos, cerca a la forja de hierro, los dos niños están de pie, en pijama, comiendo cerezas al lado de la anciana dama quien aguarda a ser invitada. Los gritos de los padres ahuyentan a Elsa y mientras corrían a reprender a sus hijos, estos cayeron en el letargo del cual no despertarían. Besaron sus caras cianoticas y al interior de la casa, la familia lloró con amargura la muerte de los niños, inocentes de un amor utópico. 

Esa noche la luz se apagó en casa, pero afuera estaba incandescente. La figura de Elsa se presentó frente a la ventana, riendo, rasguñando, caminado por el tejado, gritando y ufanándose de su legado mortal. Antes de que los niños murieran, la habían invitado a pesar. Eran dos niños buenos que vieron una amiga en Elsa. Santa Rita se alertó del nuevo evento mortal y conocedores de la historia de ataques de Elsa, se acercaron a la casa con llamaradas, picas, machetes y toda clase de elementos metálicos que les pudiera servir para matar a la legendaria bruja. La batalla empieza con las primeras bajas pues el temor hace precario el valor de combate en una guerra ajena, así que la familia está sola contra la bruja. Solos y confusos, porque no entienden porque Elsa se ha empecinado en acabar con la familia. Elsa pide entrar a la casa, quiere ver a Arturo. Se ríe, llora, grita, vuela como un huracán que estremece el techo. Dentro de la casa, en medio del llanto, Arturo agobiado por la edad y el dolor les cuenta a los oyentes que cuando era joven, Elsa se enamoró de él, pero por no cumplir con las expectativas se casó con Aura, la matriarca. Les dijo que sólo él tenía la culpa del roto corazón, así pues al orquestar un plan pírrico, Arturo sale de casa a su encuentro frente a frente con la amante defraudada. Elsa se acerca volando, vilipendiando a los observadores con los ornamentos arrancados de los potreros por el viento. Su faz es sombría, su cabello cano cubre las cuencas y las manos huesudas desean mullir el viejo cuerpo de Arturo, se para frente a él y lo besa por primera y última vez. La calidez del beso la envuelve y cierra los ojos en medio del clímax. 

El hijo menor de Arturo, el único vivo y ahora padre de dos niños muertos, con el llanto cegado y siendo fiel a su padre, cumple con su deber. Su corazón se detiene mientras toma una Hoz de media luna, se acerca a la pareja que se besa envueltos en hojarasca y con el dolor más grande del mundo, los degolló. La luz de la luna alumbra las pérdidas y la sangre de Elsa emana con tanta potencia que los coágulos rojos acerezados ciegan la vida de todos en la casa. Hay silencio total. El olor a cereza se mezcla con la mortecina que aumentará cuando salga el sol. 

domingo, 22 de julio de 2012

Desequilibrio de amor.


Tú y yo. Yo sin ti. Tu sin mi... no logro articular otro pensar que este terrible sentimiento. Y esta tristeza que se abre como la boca de un muerto tiznando todo a su paso, su sombra que huye en la oscuridad, su soledad tan única, un grito que sale del pecho, una lagrima que recorre la mejilla mientras se leen las palabras del amor no correspondido. Yo lloré un río Magdalena en mi cama. Yo grite más alto que los criollos el día de independencia. Yo gemí más que una parturienta. Un sentimiento que me hiciste abortar, gangrenando mi visceralidad, mi fuerza, mi esperanza de niña rebelde. Y nadie me escucha en esta coraza, sola vagando sin tu amor, como una fruta podrida que se cae de la rama más alta del árbol que sembramos una tarde de noviembre mientras me  prometiste amor eterno. Un amor que se disipó y ahora lo vuelves a tener con aquella que llegó en el momento indicado, según tu insolente opinión.

Y se increpo la voz desde el fondo de la garganta, con tan solo gemidos mientras pataleaba entre dibujos y vidrios, entre las falsas promesas de amor en cartas y en el sí bemol. Mi mundo acuarela se derritió en colores de espanto y muerte con mi leprosa realidad. Trozo a trozo desarmándome como si fuera un hechizo de Cenicienta. Aislada en una pequeña burbuja, creía que el olor de la podredumbre no me alcanzaría jamás. Pero no supe cuando te soltaste y dejaste de endosarme mi cheque de miles de te amo a mi nombre. La magia de los dragones y gnomos que nos rodearon fueron más fuertes que las espadas que forjamos en estos 8 ciclos de luna. Te fuiste sin decirlo, sin darme cuenta. Culpable yo, yo absoluta, simplemente yo, por ser tan terrible como soy, por no medir mi fuerza, por sobrepasar las reglas, por imponer mi voz, esa que ya no me sale y que solloza de pavor solo al ver tu luz fulgurando cual veleta alrededor de una fogata que huele a hierbas y café. 

Todos se alistan para la fiesta, mientras yo me dibujó una sonrisa de payaso para sobrellevar esa tortura de aceptar que no tendré el sabor de frambuesa de tus labios recorriendo mi cuello una vez más. Desde cuando el viento cambio de dirección y deje de ser la bandera roja del norte que te indicaba la meta. Mientras me deshago de mis armas y mis flores, no dejo de recordar aquellas tardes cuando el sol se filtraba por las cortinas como insignia de nuestra aventura, con las sabanas empapadas de sudor, tomados de la manos con tanta fuerza, pasando la tarde confinados en un cuarto de cielo esmeralda y tonos rojos como el latir de nuestros corazones, allí donde las manecillas giraban con la parsimonia que hacia posible el efímero encuentro tan temido por los carceleros, tus carceleros indómitos a mi primavera de colores. 


Volaste lejos, en tu camino ya no estaba mi nombre y tu fuego se apago, deje de suspirar, como si el aire se me acabara. Me arroje a un acantilado rocoso, sentí el millar de agujas importándome en los ojos. Cuando los abrí, tu rostro había desaparecido. Solo oscuridad y un abismo de ansiedad y desespero que se enredaba en mis manos, en mis piernas, en mi cabello, no valía la pena gritar, mi salvador desaparecido no me reanimará y solo en una idea delirante de mi mente trastornada y falta de amor, sentía tus manos sobre mi cuerpo amándome de nuevo como si nunca hubiéramos salido de ese pequeño cuarto de alquiler para amantes fortuitos. 

viernes, 15 de junio de 2012

Lagrimas de sangre.


Tan feliz que se le veía. Tan unida a su familia. Con sus vestidos de los años 50 traídos a la modernidad, algunos imitando el estilo de Jackie Kennedy, siempre maquillada y lista para salir. Catando vinos, riendo y paseando de la mano de su esposo, el prestigioso medico, el doctor Eduardo Valder. Era ella, Juanita Valder, quien ahora con unos años de más se sentaba a mirar el sol de la tarde sin nada que hacer, con una tasa de café fría y amarga, recordando el pasado, añorando sueños no cumplidos y esperando a que su esposo y única hija regresaran a casa o al menos la llamaran para decirle que el trafico estaba insufrible y tardarían en llegar. Cada día se había vuelto igual, sabia que era fin de semana por que su hija Lucia Valder no hacia ruido al marcharse al instituto y que iniciaba el Lunes, porque la casa quedaba vacía. Las únicas exhalaciones que hacia durante su eterna estancia en casa eran suspiros. Ya no llevaba el cabello lacio y planchado sobre sus hombros, no se ponía las perlas que su madre le había regalado cuando se comprometió con el medico y su barniz de uñas ya no estaba tan a la moda. Podría decirse que la mujer del aseo se vestía y se veía mucho más presentable que ella. Su tristeza se había hecho más grande, cuando su esposo empezó a dar conferencias por el país, pues había logrado un gran hallazgo en el campo de las neurociencias y le requerían más a menudo, y pues el doctor Valder se había negado a renunciar a su ardua labor en el hospital; por lo tanto Juanita había pasado a otro plano, el del hogar y ya no era digna de presentar en los eventos a los que asistían en la semana. Se lamentaba no haber terminado su carrera. Hubiese sido magnifico estar en el hospital entre pacientes, pensaba con melancolía. Siempre quiso ser pediatra, pero cuando cursó pediatría se desilusiono al ver morir en sus manos a un recién nacido y entró en una crisis que consiguió sacarla de la facultad, permaneciendo en el pabellón de psiquiatría hasta que su esposo la encontró y empezó el romance. Tal vez pensó que seria bueno ser una mujer promedio que se quede en casa a cuidar a los hijos, verlos crecer y compartir con ellos, para ser una excelente madre y darles una feliz infancia como la que tuvo en una pequeña ciudad del sur del país. Pensó. Pero en realidad no había sido así. Antes de que su hija naciera, ella bailaba y disfrutaba de la vida nocturna fuera con o sin su esposo, pues las esposas de los médicos del hospital salían con frecuencia a costillas de los sueldos hospitalarios. Juanita no era derrochadora, pues no tenía la necesidad de depender de su esposo, ya que era la única hija de un empresario de origen catalán y de una enfermera, que le dieron cuanto pudieron. Cuanto añoraba su antigua vida, cuando se llamaba Juana Antonia Borell Ripoll-Rizo y disfrutaba de los pastizales de su vieja granja en Portland, donde aún era independiente y tenía autonomía sobre ella misma.

-¿Qué podría decir de mi esposo?, bueno, es un hombre trabajador, amoroso, muy dedicado a su trabajo, es… algo molesto a veces que no este en casa. En si es un buen padre. ¿Me lo preguntas?, claro que aún lo amo, ¿Por qué debería de dejar de amarle? No, definitivamente no, Eduardo solo me quiere a mí. Lo sé, lo sé. A todas no nos tiene que pasar eso, porque a ti te haya pasado, no sig… perdón. Olvido que no debemos tocar ese tema. No te vayas, quédate a cenar, preparé algo. Está bien nos veremos después.

Su hija ni la determinaba, Juanita alguna vez creyó que solo era un útero y ya, nada más. Su hija era muy buena en el instituto y lo único semejante que tenía era su sonrisa, el resto de Lucia era el vivo retrato de las mujeres de la familia Valder. Los Valder, que familia tan dispareja. Una familia aristócrata de creencias políticas de principio de siglo, con un solar enorme, donde cada fin de mes, el desfile de vestidos y pavas de todos los estilos adornaban el pasillo donde se sentaban a conversar. Su suegra no hablaba, una cirugía de tiroides había destruido uno de los nervios que les daba vitalidad a sus cuerdas vocales y solo mediante ademanes y pequeñas sonrisas lograba trasmitir a su progenie cuanto pensaba, y aunque alguno que otro sonido gutural se escapaba, la familia viraba la atención a ella, esa mujer que los había criado sola, sin dejar atrás su posición social, pues su esposo había fallecido cuando cabalgaba de noche por los linderos del solar.
Un cero a la izquierda era más poderoso que ella. Sin un detalle, sin ya una caricia o insinuación de su tan ocupado marido, pasaba su deplorable existencia entre los diplomas, libros y fotografías familiares. Tenía presente cuantos días habían pasado desde la ultima vez que su doctor la hubiera examinado, cuantos días exactos habían pasado desde que dejo de despedirse con un beso en la boca a un beso en la mejilla, luego un beso en la frente y terriblemente un adiós desde la puerta de la habitación. Una tarde empezó a fumar y así mitigó un tanto su soledad, luego empezó a beber cada una de las reservas de vino, y después dejo de maquillarse y usar los vestidos de diseñador. Parecía una deplorable anciana que no se asomaba a los 40 años, con una bata salmón que le cubría el pecho y dejaba entrever unos muslos que habían podido ser de exhibición. Con ojeras y unos cuantos cabellos rubios cubriéndole uno de sus ojos, preparaba café para todo el día y lo tomaba amargo, sentada en esa silla mohosa de tanto humo exhalado en ella. Se rascaba la cabeza con amargura y se espantaba una que otra mosca que se le acercara a su cabeza. Parecía inerte. Un ente. Y vio con desilusión como sus amigas ya no la invitaron más a departir.
Se preguntaba vehemente cada tarde, cuando despertaba de su sueño inducido por los fármacos recetados por su esposo, que había hecho mal y como salir de ese agujero negro que llamaba vida. Y comenzó a pensar en acciones oscuras, algo que una mujer de su clase no haría, en cosas que ni cuando estudiaba medicina se le pasaron por la mente. Su marido era el culpable. Su marido la había absorbido. Su marido nunca le dio su lugar y solo era un útero, únicamente utilizada para concebir.
Un día cualquiera, preparó café negro, se puso una bata blanco, se pintó los labios, se trenzó el cabello y se sentó en una silla de la sala frente a la puerta de entrada, tomó sus cigarrillos y empezó a fumarlos uno a uno, esperando que fueran las 7 de la noche. Apagó la luz y solo el rojo de su cigarrillo se iluminaba mientras aspiraba grandes bocanadas que incrementaban su determinación a hacer lo que iba a hacer. Pasaba las 7 y 30, las luces del automóvil del doctor resplandecieron la sala al entrar por el gran ventanal con motivos católicos. Escuchó como la puerta eléctrica del garaje se abría, dándole paso al automóvil que se detuvo antes de chocar con la pared. Había sido un día arduo de cirugías y de consultas de pacientes y el doctor solo tenia en su mente cenar y dormir, pero no dormir para siempre. Así que sacó las llaves de su portafolio y abrió la puerta de su casa, donde hallaría a su amada esposa. Juanita aspiró el humo del cigarrillo, miró como su esposo abría la puerta y se posaba en medio de esta,  deshizo su carrizo sacando una pequeña arma que escondía celosamente. Hola amor, pronuncio con desprecio, propinándole tres impactos de bala en su frente. El cuerpo del medico cayó impactando el piso de cerámica. Y la sangre emanó de su frente como un nacimiento de un río, haciendo una gran mancha e impregnando el ambiente de un hedor a hierro. Juanita le cegó la vida a quien le dio vida, tras encontrarla en el psiquiátrico. Cuando los vecinos acudieron tras los ruidos en la casa Valder, vieron a Juanita con el arma en una mano y en la otra un cigarro fumado a medias, mientras farfullaba que era libre. Tanto deseo su antigua vida, que en el mismo pabellón psiquiátrico donde vio por primera vez al doctor Valder, pasaría el restó de su vida, añorando jugar en la granja de Portland donde pasó su infancia.

lunes, 11 de junio de 2012

Charlando con Kopp.


En mi ultima travesía por el país, tuve la oportunidad de ir al Cementerio Central de Bogotá. Tenia ansias de conocer a dos personajes en especial, uno de ellos a Francisco Santander, compañero de batalla de Simón Bolivar. Santander fue apodado el traidor de la patria, es que a veces cuando no sigues las ideas por más disparatadas e indignas que sean, te acusan de traición.  Y el segundo, a Leo Kopp, un alemán que fundó la cervecería Bavaria. El señor Kopp acostumbraba a escuchar los problemas de sus trabajadores y les ayudaba a resolverlos, por lo tanto, junto a mi amiga y lectora de este blog,  Daniela Gonzalez, fuimos a pedirle ayuda en nuestras carreras de medicina. Confío que el señor Kopp nos haya escuchado y nos sonría desde el cielo con un poquito de su generosidad. 

Gracias señor Kopp. 

jueves, 3 de mayo de 2012

Voz.

Me gustas cuando no te callas porque estás presente, 
y me escuchas a lo lejos y sabes de que hablo.
Siempre tan dispuesta y firme en tu pensar,
Me gusta que no te rindas si sola estas,
Y que indomable te vuelvas si tu libertad arrebatar desean.
Me gusta cuando no te callas, porque no eres distante ni dolorosa,
eres la luchadora, la que se impone, la que decide,
Si pasar encima tuyo quieren, imponerte debes.
Si te piden que cedas, sabrás que no conviene la lucha inminente.
Haz lo que es correcto, lo que dicte tu alma y mente.

Deja que callen con tu presencia, 
deja que se manifieste tu emblema, 
deja que el ruido de tu voz entorpezca sus mentes.
que si callar quieren, digas un no sonoro y rotundo,
que retumbe por cielos, y caiga como rayo en su vanidad.
Por que has de retornar al silencio?
Si enfrentarte al dragón de 5 cabezas es doloroso y te empaña,
recuerda que allí estaré yo para ayudarte.
Que tu silencio no se convierta en cobardía,
Que porque es mayoría, tienen la razón?

Acaso escuchar no saben, pues tu voz no les llegara.
Pero que quede que no cediste y firme en tu decisión estuviste
hasta el final, sin importar cuanta lluvia en tu rostro se derrame.
Que no seas una dulce y calmada noche,
Que seas un día voraz, implacable, lleno de vida.
Recuerda no te rindas y no cedas tu voz!
No dejes que se impongan en tu pensar y decidir.

sábado, 17 de marzo de 2012

Esos besos que ya no son míos II.

Sonidos de risas, sombras de la tierra vienen a mi mente incitándome e invitándome al infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor como un millón de soles, que me llaman y me llaman a través del universo, pero ¿para qué? ¿Para qué? Si ahora ya no me quedan más dudas, de que tu amor ya se me terminó. Esto duele pero se acabó. Yo solo espero que tú, no te vayas a errar, espero que lo pienses, pues muchas veces así, por un traspié, se pierde un gran amor. Sin embargo es difícil, pero no imposible de asimilar que en verdad ya te perdí y ahora te veo partir. Sé lo difícil que puede ser esto que nos sucede, al menos lo intente, pero yo no gané. ¡Yo sé! Si tuviera una oportunidad le cambiara el final a todo, pero no podría, porque la verdad me da gusto que estés conmigo en la eternidad y entiendo, no eres para mí pero te querré para siempre.  Da dolor pensar, que tantas veces yo decirte oí: ¡ay! Yo te quiero y no podría vivir si te vas. ¿Sabes? ¡Nadie tiene la razón de que exista el amor! ¡Solo hay un tú y yo!! Las promesas de los dos: Me esperaras, aquí estaré. ¡Lo sé!

Solía pensar que el amor no era real, que era una ilusión que siempre se acaba. Amar por amar, y romper a llorar, es lo más cierto y profundo del alma. Ahora que tú te marches, no seré nada, mi mundo pequeño será, mi alma, mi cuerpo y mi voz no servirán de nada, pues sin ti yo no soy nada y mi corazón con trocitos de hielo estará, seré una niña huraña, una niña triste que abraza su almohada, mojada en lágrimas, tirada en la cama, mirando la tele y no viendo nada. Las noches de juerga serán amargas, reiré sin ganas, con una sonrisa pintada en la cara, un pobre actor que olvido el guion, pero sabré que al fin y al cabo tan solo son palabras que no dicen nada.

Que no daría yo por ver tu mirada, por ser como siempre los dos, mientras todo cambia. Ver como nuestras sonrisas opacan el smog de incertidumbre que se enraíza en nuestro caminar. Pero juntos tomados de la mano, viendo el atardecer de cada día, podríamos llegar a susurrar a cada uno un te amo. Sé es estoy enamorada de tu mirada, es que es tan profunda, que se mete en mi alma, la eleva y la inunda.  Estoy enamorada de tus manos, de tu lengua y hasta de tus oídos. Estoy enamorada de tu piel tan trasparente. Estoy enamorada de las cicatrices de varicela en tu labio superior, que bailan cada vez que dices mi amor.  Antes de ti, jamás imagine que un día iba a sentir algo así y que un amor tan mágico viviría. Fuiste la luz de mi vida, mi musa preferida, pero todo se acabó. Fuiste un tango, puro y duro, que ya no quiero ni cantar. Fuiste un caballero de verdad. Que duró 15 minutos y ahora me dejas en luto. Fuiste todo, pero fuiste. Y recuerda que nunca dejaras de mi boca escuchar y decir que: Yo quiero ser tu amor por siempre, por siempre, por siempre. Dejaras un gran dolor en mí. Te iras llevándote consigo la ilusión que un día tu serías solamente para mí. Cuando estés tu sin mí, y ya no sepas que hacer con tanto amor, ese que era para mí, al viento lo podrás dar, para que de él, miles de mariposas vuelvan a volar. Comprenderé algún día, no lo sé, que el amor que un día yo te di, no alcanzó a llenarte el corazón y por eso entenderé que tú te vas, alejándote de mí y sin mirar hacia atrás. Ese amor, que tan locos nos hizo, ya sé que hoy si se fue y nunca más volvió.

 Y aunque pase el tiempo y seas feliz con alguien más, recuerda que no hay nada que haga que me olvide de ti. A  la persona con quien tú has decido irte, no sé si ella sepa, que no hay persona como tú, aquí en la tierra, que solo tú has logrado despejar tantas tormentas de mi vida y ser tan unido a mi como lo es la tierra al sol. Y esa persona que tendrá el acceso a tu corazón merece tu amor, ¡vaya! que bendición, pudo haber sido yo.  Te prometo no vuelvo a llorar. Sé los felices que podrán estar, pero los pediré que cuiden lo que yo soñé, que vivan lo que siempre lo quise para nosotros. De corazón amanse. Por favor no te olvides de mí.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Otro semestre que pasa.

Hoy terminó el semestre. 
El más largo sin duda. Inicio el 18 de Julio y termina hoy, 7 de marzo, 8 meses y tres semanas. Un semestre con el paro más largo que he vivido. No puedo renegar de él. Si no fuera por el paro, no hubiera conocido tan maravillosas personas y no hubiera hecho todo lo que hice, pero esto ya esta en una entrada anterior. 
Hoy y con mucho temor, veo mis notas y podría gritar de la alegría al decir que ya estaba en NOVENO, de Medicina. Ya no tendría que verle el rostro a la cirujana mayor que SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE me causó algo de temor, incomodidad y desasosiego. Prometí ser mejor el próximo semestre, seguir adelante en mi sueño y no dejarme aplastar. Me di cuenta que podía hacer mis trabajos de investigación solo y que era capaz de sacarlo adelante sin que los compañeros de mi universidad me ayudaran. Este semestre, academicista hablando, tuve solo una discusión, pues no me llego una información a mi correo. Eso fue bueno. Solo una discusión. Este semestre, al igual que el pasado y bueno, en sí, los futuros, no hubo celebración ni la habrá, con mis compañeros. Simplemente eso son. Compañeros. Yo que soy tan amiguero, no he podido compaginar con el grupo. Claro esta que les saludo, les converso, estudio con ellos, comparto algunas cosas dependiendo de la ocasión, pero en sí, he sido y seré cerrado a ellos. Pues tras el episodio de burla al que fui sometido cuando los conocí, desde allí, ni más ni menos. Relaciones perdida, por lo menos con esas tres personas que encabezaron la incineración de mi amistad. Ya poco me molesta que ellos o que otros sepan lo que me pasa. Muchas veces, trate de contar mis cosas pero percibí que me equivocaba. En si, tal vez mi parte de “ogro” sea la que domine mi ser.

Me siento feliz de culminar este semestre y pasar al área de Materno- Infantil. Auguro un buen año en ello. Estudio y más estudio. Investigaciones por venir. “Regalarme” cuando sea necesario. Y sobre todo crecer como persona siendo amable, siendo sincero, responsable y tomando la batuta, nada de opacarme… debo demostrar siempre esa luz. Confió en que tendré un excelente año. 

Espero no cambiar mucho mi forma de ser…

martes, 28 de febrero de 2012

Esos besos que ya no son míos.

Una pequeña historia, que resultó de un momento sentimental por el que pasé. Como siempre he cambiado el orden de los factores y los personajes. Afortunadamente solo fue una historia, que fue real.

Lo único que hizo mal, fue vivir lejos. Su amor, aunque para ella intacto, empezó a derrumbarse. Las redes sociales hicieron que tuvieran más celos, que se cuestionaran lo que les sucedía. Estaban en un mar de sombras. Pero ella se confió de lo dicho por él; se reprochaban lo que se decían por mensajes, sabían que no hablaban bien o mejor dicho que no sabían que palabras utilizar en el momento de sus discusiones. Esas palabras los afectaban a ambos, sin querer llegar a eso. Presumían conocerse y se recalcaban este hecho, pero en si no se conocían. Eran dos extraños que se llamaban a diario y compartían cada momento de sus vidas convertidos en códigos binarios. Algunas cosas faltaban, colgaban y se volvían a llamar para decirlas. Bueno, algunas veces esto si sucedía, pero en su gran mayoría se alcanzaban a decían todo.

Ella no entendía que estaba pasando. De nuevo su corazón estaba quedando solo. Sólo con su soledad, sólo con sus sentimientos, su amargura y su tristeza. Otra vez lo lúgubre de su vida tomaba el poder en ese barco a la deriva. Que angustia tan increíble, que desgracia tan infinita estaba pasando. Se preguntaba ¿Qué era lo que estaba haciendo mal? ¿Qué fue lo que no hizo o dejo de hacer? ¿Porque no se dio cuenta antes? ¿Que eran esos cambios?, ¿Eran evidentes o solo era ella que lo sentía? ¿Porque él no le decía la verdad? ¿Qué fue lo que hizo? Eso siempre se lo preguntaría.

Suspiraba para no llorar. Pero en su casa, sentada junto a su gato, veía como sus sentimientos se despilfarraban por sus mejillas impactando en el piso. Pensó que ese mismo instante lo estaría sufriendo él, por no tenerla a su lado. Esto no era justo. Tal vez no había culpables, tal vez solo eran ellos dos los culpables, pero no uno solo. Ella tenía más ideas de culpa, ella fue la que se dejó enamorar, ella sabía que sería muy duro y confió en que la distancia no sería impedimento para amar. Confío en las palabras de él. Aquella vez que se miraron a los ojos, cerca del jarillón del río Meléndez, allí en esa tarde de Noviembre cuando el sol estaba por irse al occidente del planeta, se prometieron estar juntos y luchar por ese amor inmaculado que empezaba a florecer. Malditas ideas de culpa que invadían su mente, malditas por siempre.

A qué horas dejó que su vida fuera controlada por el amor. ¿Porque dejó que la cegara esas palabras románticas de eterna felicidad? ¿Ah? ¿Preguntas sin respuesta acaso? Maldita la hora en que dejó entrar ese estúpido sentimiento. Tanto tiempo en tinieblas y tuvo que ver esa luz de vida, caliente y amañadora, para nada. ¡Que locura! Dio ese primer pasó sin saber lo que le afrontaba, pero no quería quedarse a ver como la iba a aplastar la desilusión del amor. Terrible sentimiento si lo piensa uno muy bien. Desgracia infinita la de enamorarse de alguien que vive a kilómetros y peor si lo tienes a la vuelta de la esquina. Mínimo te dejaría porque lo tienes cerca. Hipócritas de miedo. 

Se sentó en la biblioteca. Bueno, en un pasillo de ésta, a esperar a sus compañeros de clase para trabajar. Vio como el mundo giraba al lado de ella, esos pasos, esas risas, esos gritos, esas sombras humanas que corrían apuradas y otras que solo deambulaban taciturnas. A pesar de todo trato de sonreír, pero el recuerdo de su actual amor, solo le dejo asomar en su rostro una muy tenue e infame sonrisa. Suspiro tras suspiro, pensaba que con ello su dolor se iría. ¿Cómo volver a la normalidad? ¿Cómo? Las imágenes de su novio, besando, acariciando y amada a otra mujer las idealizó en su retina. Infame, maldita, descarada. Una ladrona. Una descarada. Que rabia, que ira, que dolor, que… que… no aguantaba más el estar así. Eran imágenes. En verdad ella desconocía cual era el motivo de estar perdiendo a su amor. En su interior pensaba que la culpa la tuviera ella, por estar lejos y que no fuera que una intrusa estuviera dándole el amor que ella no había podido dar al máximo en estos 7 meses de haber enlazado sus brazos bajo la luz de Andrómeda. Que doloroso va a hacer darse cuenta que su cuerpo no volvería a ser tocado, incluso que sus olores no se mezclarían invadiendo de fragancia la habitación; que sus labios despintaran los suyos; que su piel no se manchara más de sus besos; que sus cabelleras no estarían atrapadas en sus manos; que no vería la sonrisa cuando en su boca cayeran cabellos de su cabeza;  que el sudor de su espalda no humedecería su pecho y no vería como esas gotas bajaran desde su soleada melena recorriendo la espalda hasta terminar en esos lindos huequitos cercanos al inicio de sus lustrados glúteos; y que sus piernas jamás se volverían a cruzar en la esquinas de la cama.

Cuanto añoro que sus ojos se encontraran de nuevo y recordar el impacto del sol en sus ojos, así como cuando se vieron por primera vez a la cara. Día tras día, pidió volver a juntar sus manos; sus sueños por realizar; Pero ahora, empezó a pensar que solo fue eso, sueños. Sueños que no verán la luz, se quedarían en el mundo de Platón. Su mundo mágico se derrumbaba segundo a segundo, y como se filtraba por esos fuertes muros construidos de ilusión, la duda y la discordia. ¿Qué hizo mal? ¿Qué? Pensó que la única forma de estar a su lado era muriendo. En la muerte sería feliz y tendría la paz tan anhelada; y si esta muerte seria por amor, podría acompañarlo por siempre y sentir su respiración y verlo cada noche como lo deseo. Anochecer y amanecer a su lado. Eso quería. Eso anhelaba. Sentir su aliento pétreo de las mañanas y hacerle bromas por esto, preparar algo de desayunar y comerlo juntos, acostados aún en la cama, sin hablarse, solo mirándose a los ojos y saber que lo único que dicen es esa palabra tan particularmente lejana. Te amo. Maldita palabra, maldita por siempre. Maldita, mil veces maldita. No tenía ganas de nada, su amor tal vez ya no era correspondido. Quizás era lo mejor. Si como no, lo mejor.  Pensó con su habitual sonrisa en el rostro, que saldría adelante. Viviría momentos parecidos con otra persona, pero no olvidaría lo que había vivido. Hay que trascender, pero que duro será eso. Lloraría mucho esas lágrimas de mar para olvidar. Sí no hubiera convertido su amistad, no tendría por qué llorar en estos momentos. Al fin y al cabo lo único que consiguió fue una firme y bella amistad, que perduraría hasta el momento que abandonara este planeta. Utópica promesa que anhela se vuelva muy cierta.

 

 

Como voy a vivir sin vos. Respóndeme aunque sea para dejar de ser tan imbécil en esta vida de lamentos, de difuntos, de lacras y engaños. ¿Dónde está lo que somos? ¿Porque ahora es lo que éramos? ¿Que pasara entonces? Un adiós y ya. Asunto olvidado. ¿Que pasara conmigo y nuestros sueños? Mi corazón siempre, siempre, siempre será tuyo…

 

Sabía muy bien, que debía ser valiente y continuar el camino de piedras. Sabía perfectamente, como que el sol es una bola de gas incandescente, que su amor fue sincero y que jamás, jamás, jamás tendría uno como aquel. Como aquel amor que él le dio desde el momento en que le conoció.  

 

 

Ahora es consiente, después de tanto llorar y pensar, que no puede llegar a imaginar cuanto duele despertar y no tenerlo, no se imagina sus noches sin luna que oscurece la casa del oeste… Allí regresaría arrastrando su alma, caminando entre los árboles del parque del Perro; allí regreso bañada en lágrimas, con sus ojos llenos de amaneceres, desdichada y cansada. Admitiendo que no era justo que él sufriera por no poder tenerla cada día y poder besarla en la noche, y aunque su amor era eterno, por ahora debía dar un paso al lado y dejarlo seguir, que fuera libre de esta atadura tan fría que los estaba uniendo. Él no soportaba más estos inviernos y solo verle cada mes, necesitaba esa alma de mujer a la que pudiera rodear con sus brazos y decirle cuanto le amaba. Ella le dijo que le esperaría cuanto fuese necesario, que en verdad le amaba como a ninguna otra persona, pero eso no bastó para que el dolor sentido fuera curado. Valiente amor, que no ayuda a nada y más daño hace. Maldito sentimiento. Quizás el amor no sea el eje del mundo. Hasta él se lo aseguro. Pero siempre confió, por lo que aprendió que sí lo era. Pero terriblemente debía saber que su felicidad seria a costa de este amor. Que ya no más, que en un futuro cuando sus corazones latieran al tiempo y a la misma altura sobre el nivel del mar, volverían a unirse para nunca jamás separarse y ser solo uno. Un solo ser lleno de amor, de ilusiones por vivir. Solo hasta entonces ella sería feliz. Pero él, le decía que no, que fuera libre, que si él se liberaría de esas cadenas, ella no debería seguir atada. Pero no acepto. Preferiría mantener esa vela encendida, hasta que el volviera de su viaja y con la misma envergadura de sus brazos lo abrazaría hasta que sus suspiros llenaran sus almas de nuevo. 

domingo, 26 de febrero de 2012

Esperando por vos.


Me gusta acariciarte con mis palabras

Porque en este mundo virtual

Donde no existe la piel sino las sensaciones

Solo ellas pueden llegar hasta vos

Y hacerte sentir lo que yo siento

Me gusta dejar que escapen

Para que jueguen con tu piel

Trepen hacia tu boca

Y al llegar a tus oídos aniden allí

Y así, queden en vos

Escondidas en la magia del instante

Como el más dulce de los secretos

Me gusta halagarte

Porque despiertas mi deseo

Porque provocas mi ternura

Porque mi tiempo transcurre en el sueño del tiempo compartido

En la esperanza de los tiempos acordados

En las ganas huérfanas de vos

Me gusta soñarte porque te siento sin sentirte

Porque te veo aun sin verte

Porque te espero y te seguiré esperando

Porque sé que estás ahí esperando por mí

Este en definitiva soy yo un soñador romántico

Y apasionado

Tan solo un hombre solo esperando siempre por vos


sábado, 28 de enero de 2012

De mis historias de amor.

Soy Sebastián Zuluaga y estoy enamorado. Alguna vez pensé que enamorarse era parte de la vida, casi como una obligación, algo que debía hacer en algún momento. Sin embargo en estos 4 meses me he dado cuenta que estaba muy equivocado en la palabra “obligación” y la he cambiado por “privilegio”, simplemente digamos que alguien ha hecho que cambie de opinión. La niña de la que les hablo que hace latir el corazón se llama Alejandra y cuando hablo con ella hago caras extrañas que todos notan.

Puede decirse que fue accidental o algo que debía pasar, sea como sea la conocí de una manera no personal. Hablamos y hablamos por horas nos contamos secretos, dijimos locuras, hasta que yo me despedí con un “me gustas” y me fui. Después de eso ella se convirtió en mi adicción, no podía dejar de hablarle y quería verla como fuera, robarle un beso o al menos abrazarla si mi yo-atrevido no salía a relucir en la situación.

Lo había planeado por días, iba a verla, iba a tenerla entre mis brazos, iba a acariciarle su rostro. Luego de mucha espera, retrasos que no dependían de mi y otras partes de ese día que lo único que hacían era irradiar ira por perder horas de ver a mi amor, llegó y subió aquella loma que me acercaba a sus mejillas a medida que yo tenía el corazón en la mano y pesaba “¿Esta camisa hindú estará bien?” “¿Le gustaré?” “¿Estoy bien peinado?” “Estoy demasiado sudado, ¿lo notará?”.  Y luego la vi, estaba justo en frente de mí, subiendo esas escaleras a toda velocidad pero yo la veía en cámara lenta, su cabello ondeaba al viento y sus ojos de largas pestañas, ocultos bajo esa sonrisa, parecían una fantasía traídos desde una tierra árabe, tan sensuales como las historias de la Scheherazade. Una vez llegó abajo notó, que me acompañaba un niño que se alejó un poco del escenario y de sorpresa me dio un abrazo que me acercó a su olor a naranja penetrante y a la suavidad de su cabello, jamás me había sentido tan querido, tan apreciado. Mi mano derecha se posaba en su cabeza y la izquierda rodeando su cintura, ella sujetaba mi cuello como si no quisiera apartarse nunca de él.

Después de ese momento en que se nos olvidó el mundo, abrimos nuestros ojos y nos separamos un poco no sin antes reparar de nuevo en el único espectador de nuestro primer encuentro, lo introduje como mi mejor amigo y ella reparó en que si fuera mujer se llamaría igual a un personaje de un programa de televisión, Daniela Franco. Nos miraba con una sonrisa de oreja a oreja, era apuesto pero ella decía que definitivamente había nacido con talla baja.

Él simplemente la saludó pues quería conocerla y se despidió de nosotros, no obstante sólo tenía ojos para sus ojos anochecidos y me despedí con un “chao, nos vamos mañana”. 3 meses para conocerla, 3 meses en los que no hacía más que pensar en ella en mis rondas del hospital, 3 meses gastándome (prefiero decir invirtiendo) mis minutos del celular en esa personita que me cautivó el corazón y que encontré por accidente, y ella estaba ahí, podía tocarla, olerla, mirarla. Es más, estaba tan emocionado que temí perder el equilibrio y me recosté en una pared disimuladamente para que ella no notara lo agotado que estaba.

Le di un recorrido por mi facultad y yo me sentía más enamorado que antes, no podía dejar de ver las vetas rojizas que brillaban en su cabello oscuro y esos ojos, esos ojos que no vi antes. Me dijo que no había comido nada porque no había tenido mucho tiempo, así que la llevé hasta mi auto para llevarla a comer al sitio de comida vegetariana que tanto me gusta. Mis fantasías se vieron cumplidas cuando por fin, luego de meses esperando y de esa tarde paseando a su lado con un corazón desgarrándose de la emoción, pude tocar esos labios que llamaban a los míos a gritos. El primer beso fue un desastre pues nuestras narices chocaron fruto de mi inexperiencia amorosa y apenas pude rozar su boca, pero el segundo compensó el anterior y superó mis sueños, jamás había besado labios tan suaves y cariñosos como los suyos. Se me erizó la piel y lo único que pude decir al encender el auto fue “Besas muy rico”.

 

Puede que no vivamos cerca, no nos veamos mucho, no podamos besarnos y tomarnos de la mano cada vez que queramos ¿y eso qué? ¡La amo! Es apresurado y algunos dicen que el amor no puede darse luego de tan poco tiempo de habernos hablado, yo no lo creo así. Puede que sea un iluso, un ciego, un loco, y en este momento no me importa porque sólo veo por esos ojos de noche.

Ella es mi primer amor, la primera persona con la que puedo decir que estaría dichoso de compartir el resto de mi vida, mis deseos, mis logros y aunque sé que yo no soy el primero por el que ella siente esto, quiero ser el último, el que la despierte con un beso en cada mañana y le acaricie sus cabellos. Incluso ya sabemos cómo se llamarán nuestros hijos, Lucía y Alejandro, ella dice que quiere que Alejandro se parezca más a mí; sabemos también dónde viviremos, en qué país, a qué nos dedicaremos, por qué playas pasearemos tomados de la mano.

Algo que a ella le molesta un poco es que puedo llegar a ser bastante celoso y me molesta que hable mucho a sus amigos hombres porque es algo coqueta para ser sincero. Y para hacer este amor algo más raro, creo que esos celos son parte de lo que me enloquece de ella,  aparte de su temperamento tan efímero y volátil, su brillantez y su forma tsundere de decirme que me quiere. La extraño y cada día deseo que entre sus ocupaciones y las mías podamos vernos, que se acuerde de mí, que me ame, que me extrañe, que tenga un tiempo para poder llamar y decirle “Te amo mi princesa alada de mis sueños más hermosos y ojos anochecidos”.

Yo no he tenido una vida muy feliz y creo que este no es el momento para escribir detalles, pero siento que cuando veo esos ojos negros, me sonríe, mira hacia arriba y me dice “Oppa” siento que todo de lo malo que tuvo el pasado lo tendrá de feliz el futuro.


jueves, 26 de enero de 2012

Siempre enamorado de ti!

Y me preguntaran cual es mi obsesión tan marcada por la cultura francesa? y Por qué de un momento a otro vire mi ser hacia Francia? Por qué cuando trato de hablar en otros idiomas, se me sale el acento francés? y por qué desearía pasar mis tardes de verano caminando cerca al Sena? Y por qué que repito tu nombre en mi mente no puedo evitar recordarte con esa pequeña sonrisa en la cara que me hacia viajar por todo el universo? A todas estas respuestas es por TI. Eres TÚ. Eres TÚ mi primer amor! Como voy a olvidar cuando te vi por primera vez, en un sitio donde no es muy agradable para los niños, en el odontología. Era agosto y acompañaba a mi hermana a sus cita de cada mes, por su ortodoncia. De un momento a otro, entraste a la sala, vestías una blusa blanca con un muñeco estampado que ya no recuerdo, unos pantalones cortos, ya que el verano estaba en su esplendor y te sentaste lejos de mí, sin antes llenar la sala de tu aroma. Yo te vi, pero hasta allí solo eras una chica más que observaba. Pero en esa tarde tu rostro no sé me olvido, pues tuve el honor de posarme en el quicio de la puerta del consultorio a esperar mientras atendían a mi hermana, y tu saliste y te apoyaste al otro lado de la puerta... podríamos parecer como si fuéramos dos meceros que le dan la bienvenida a una fiesta! Aquellos momentos que me hacen suspirar...

Salimos de la sita y no te vi más. Pero para mi grata sorpresa inicio el colegio,creo que era 1 de septiembre.. siempre iniciábamos en septiembre o finales de Agosto, y en la fila de bienvenida del rector, pude verte. No podía olvidar tu rostro, la niña de Odontología, así fue como mi mente te había registrado. Ahora si que seria feliz en el colegio, pues seria mi primer año del colegio sin que tuviera que soportar a los que me hacían "Bullying" ya no estaban más en el colegio! era una doble alegría. el tiempo pasaba y yo me iba ilusionando, espiándote en la cafetería, preguntando como te llamabas, donde vivía, alguien la conocía? Ademas que llegabas muy temprano al colegio y yo también lo hacia, algunas veces cuando pasaba por tu salón, te sonreía y si estaba muy "loco" decía un simple HOLA! Luego pude obtener todos esos datos, ya no recuerdo bien como ni con quien! Pero aún en mi mente están! Hubo un momento que añoré, ademas que fui tonto! Pues recuerdo que era temprano en el colegio, tu en el salón de séptimo y yo en el de noveno, y escuché como tocabas tu puesto con un lapicero y yo empece a hacer lo mismo... por segundos pensé en decirte que me gustabas, que quería conocerte... pero no era capaz, estábamos solo tu y yo!! Solos en el colegio y no pude hablarte. Fue en Octubre, en el festival Gastronómico, y ya el rumor de mis sentimientos hacia a ti, se hacían evidentes y muy audibles, tanto que sin yo decírtelo, lo sabias; cuando lucias una blusa verde de boleros amarillos y aguamarina que dejaban ver tus hombros llenos de pecas... y tenias la piel tan lustrada y blanca que me detuve a verte mientras bajaba las escaleras del colegio. Y todo ese día te mire, y sé que te diste cuenta, te pido disculpas... pero no te imaginas lo enamorado que me sentía y lo atraído al verte! Si hubo un momento lamentable, en el que me hiciste llorar, cuando te burlaste mediante un juego, que se llamaba "el beso" era una encuesta y allí yo creyendo que era para un trabajo, puse todo mi corazón.. y tu te reías de lo que había escrito, mientras por dentro de mi mis células morían con cada palabra, con cada expresión de desdén y comprendí que no serias para mi.

Tiempo después de eso... llamaron a los mejores estudiantes de cada salón, por supuesto estabas tu entre ellos! Eres y seras tan buena para el estudio! Allí en esa reunión hablamos, nos reímos y hasta te tome de la mano... luego te acompañe al salón de clases y mis compañeros vieron eso! Me decían que estaba muy ilusionado con esa niña! y era verdad! Tenia 13 años y estaba enamorado.... ahhh como olvidar algo muy lindo... tu saludo... que era abrazarme por detrás y pellizcarme el abdomen! :) Como extraño eso... y sabes?? Cuando te vi por ultima vez en el museo, hiciste lo mismo.... mi corazón latía como un loco y cuando me encontraba contigo en el recorrido, no podía evitar sonreírte... si como un tonto, así como cuando le dijiste a mi mejor amigo del colegio que yo era un tonto! Tal vez tengas razón, pues eso de conseguirse tu teléfono y llamarte en las tardes para dedicarte canciones!! Pues a mi me gustaba.. pero entendí que a ti no y deje de hacerlo. No olvidaré cuando nos vimos por web cam, y que te molestaba diciendo que había alguien detrás tuyo.

Sabes? siempre desee poder besarte, que no solo fueran abrazos los que te daba o que pudiera verte a los ojos, y oler tu cabello. Te veías tan linda con tus vestidos de niña buena y de niña mala! Sé que tu conocimiento era grande, tanto que me dio mucha vergüenza y aún me acuerdo cuando te conté que había ido a ver una obra de Andres Caicedo, una obra nueva... y tu dijiste nueva?? pero si Caicedo murió en los 70! como puede ser nueva!!! Lo que pasaba era que esa obra había sido inspirada en Calicalabozo de Andres Caicedo y yo no había entendido bien, pero bueno, quede como un tonto.

Poco a poco fuimos siendo amigos, incluso cuando estaba aburrido te llamaba al celular o te llamaba a contarte cosas, te enviaba mensajes... No perdía la ilusión de que me pudieras aceptar algo! Pero así también, nos fuimos alejando e incluso cuando te vi besarte con ese chico, al que luego amaste, pero que siempre recordaré como el que te robo tus piedras japonesas!! :P Tu le decías Teddy y yo me moría por dentro, pensando en que me hubiera gustado que me dijeras así... incluso algunas veces te acompañe hasta la casa de él, para que charlaran! Me dolía, pero creía que seria lo mejor para sacarte de mi mente. Vaya! Que iluso fui yo! Ya han pasado 8 años desde que te conozco... no sé mucho ya de ti, no sé que te gusta, no sé que comes, no sé que música escuchas... solo hasta 3 años sabia que estabas en Francia! Y desde allí mi amor francés! Hubo una vez que en mis inicios, copie una frase mal escrita en facebook y me escribiste para corregirla... es lo ultimo que tuvimos de interacción... o el simple gracias por los cumpleaños!! que aunque facebook me lo recuerde, yo no puedo olvidarle...

Fueron muchas lagrimas... pero fueron más las sonrisas y los lindos recuerdos hacia a ti! Tu eres mi primer amor! Allí aprendí a decir que es el amor! si! Mi primer amor... y como no olvidarte, si escucho "Rosas" de la Oreja de Van Goth y dicen: El amor verdadero, tan solo es el primero... el resto es para olvidar... Pues diría que yo trate de olvidar tu amor, con otros amores... pero a la final aunque no te tuviera presente día y noche... salia tu nombre en mi mente. No puedo olvidarte. Muchas veces he dicho, que aunque ya no te conozco y somos extraños el uno para el otro... Sé algún día, me llamaras y me pidieras matrimonio... Lo haría! Me casaría contigo... aprendería a conocerte y a hacerte feliz! Porque eres mi primer amor! :)

Hay muchas cosas que nunca te podre decir, muchos besos que no te podre dar, que no podre ver tus sonrisa al despertarte..e incluso no podre dedicarte "Andar Conmigo" de Julieta Venegas, esa era la canción que usaria para pedirte matrimonio. A pasado muchos años y aunque la esperanza no exista, y no sé si alguna vez puedas leer esto, sabrás que al leerlo, es para ti. Tu la niña sonriente... esa niña de la que me enamoré cuando tenia 13 años de edad! :) Esa niña que leí libros gigantes bajo la sombra de los arboles, esa niña que una vez me regalo un "Jack" dibujado por ella misma que aún guardo entre mis cosas!

Sabes que desde el fondo de mi corazón y de mi mente, siempre te tengo presente, por que siempre te voy a amar.. así sea en secreto por el resto de la vida.

Eres TÚ. Eres TÚ mi PRIMER AMOR!

martes, 24 de enero de 2012

Un médico perdido.

-Tanto revuelo en Salamina, ¿por un desaparecido?

-Es que se desapareció el Doctor desde el Domingo.

-Hoy es Lunes…debe estar por ahí.

- Pero está desaparecido, mire cómo está el país! que peligro, ¿qué le habrá pasado?

- Pero es Lunes, mujer! Entiende… aún no lo pueden catalogar como desaparecido…

-Pero pobre de la mamá, debe estar llorando!

-¿Y?

-Es el dolor de madre, hay que rezar para que aparezca el Doctor!

-AÚN NO ESTA DESAPARECIDO! No lleva ni 24 horas!

-Insensible! insensible! ¿Cómo puedes decir eso? ¿Acaso no piensas en nuestro hijo? Yo me muero si él se desparece así!

- Aghhh Mujer… No voy a pelear, pero lo único que te diré y espero no me reproches es: Si ese muchacho no fuera médico, ¿entonces? ¿Lo estarían buscando? ¿Lo buscarían si fuera un campesino sin estudio, desaparecidos hace unas pocas horas?  ¿Lo buscarían si fuera una anciana con enfermedad terminal? ¿La buscarían? o dirían que ¡Dios sabe cómo hace sus cosas! ¿Le van a echa de nuevo la culpa a Dios? Creo que el pobre tipo debe estar escondido y sabrá solo él, porque se fue de su trabajo. Pero aquí lo que hay que resaltar, es ese amarillismo televisivo mantienes viendo! ¿Es que acaso alguien no puede tan solo estar un tiempo relajado y libre de tanta atadura de tecnología e información? Pero si me gustaría saber, entonces porque no sale en el noticiero el viejito que se perdió en enero, o el vagabundo que ya no volvió a la panadería a pedir migajas, o que paso con la quinceañera, con su traje en la foto en la cartelera de la iglesia ¿ahhh? dime! dime! Solo lo buscan porque es un médico. Si todos valemos lo mismo, ¿por qué no buscan al resto? Claro que hay que buscar al médico, pero todo a su tiempo, de eso se encarga la policía, pero deberían hacer lo mismo con TODOS! Hay familias que esperan una noticia, cualquiera, pero muchos padres mueren sin saber qué pasó con sus hijos y lo peor de todo es que el Estado no los buscó, porque nunca salieron en el noticiero, eran donnadies. Eso no es justo mujer!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Columna de Carolina Sanin

Ya muy pocas veces me detengo a leer el periódico, muchas de estas veces es por el tiempo. si no es que estoy en el hospital, estoy estudiando o durmiendo, pero siempre lo ojeo. De izquierda a Derecha. La costumbre zurda de leer el periódico de esta manera. claro que si es en forma física, por que muchas veces, o mejor dicho, siempre cuando estoy fuera de casa, lo leo en Internet. Solo hoy leí la columna de opinión del Espectador. No acostumbro a leer a los columnistas. Siempre me pareció un poco fuera de mi contexto, fuera de mi realidad, fuera de mi enfoque, no quería que me resumieran las cosas, que me dijeran que pensar o como actuar frente a un tema trascendental en el país. Pero esta vez pude acercarme a leer la ultima columna de Carolina Sanin, una mujer educada en letras. Pero que en el día 18 de diciembre se ha desquitado con la capital. Me causo impresión al leerlo. Pues yo no podría decir que rechace a la ciudad, ya que mi origen es provinciano y crecí con efluvios distintos a los de la ciudad, sabiendo pues que en mi comarca o provincia, pertenezco a la burguesía, más allá de eso, pertenezco a la familia más grande e importante que ocupo esos terrenos durante el siglo XIX y XX. Tal vez mi punto de vista sea alto alto, algo más de cuna de oro, con mayor privilegio que los demás; pero el hacer parte de esta burguesía de la cual estoy impregnado, me da conocimiento para poder atreverme a hablar sobre los odios y amores sobre la ciudad y el campo. De mi posición económica, social y política me ha permitido conocer muchos lugares, desde los más pobres y necesitados hasta los sitios de mayor alcurnia y poderío del país. No he salido de mi natal país. No he cruzado sus fronteras, no he mostrado mi pasaporte, aunque ya se vencerá. Pero si he podido conocer otros lugares maravillosos, que no ocuparían ni el tamaño de un barrio de la Capital. Criticar el país, un país tercermundista, donde no podemos vivir sin un Gaitan, un Santander, un silva, una Policarpa, un Garavito o un Isaac, donde abordamos buses, metros y articulados. Por eso hoy quiero hablar sobre la ciudad donde vivo, quiero resaltar las cosas buenas y malas, y que tal vez no desearía vivir aquí. Pero es donde vivo, pero por lo tanto, creo que no debo de odiarla. Hace 5 años salí de mi comarca, de mi pueblo (al cual le he hecho ya un escrito en este Blog) y vine a vivir a esta Ciudad. No siento mucha nostalgia al dejarla cada vez que cruzo el Río que me separa de mi departamento natal, pero por lo tanto conozco su historia, su cultura, sus sitios de mayor y menos importancia. Como no podría vivir en esta ciudad sin admirar los atardeceres naranjas, rojos y amarillos que adornan el Oeste. Una ciudad donde sus calles esta horadadas y remendadas una tras otra, donde se acumula el agua pútrida que lava estas calles sofocadas de polución de esos buses naranjas que recorren las calles desde las 5 de la mañana hasta las 10 de la noche. Recorrer sus aceras llenas de propagandas de gafas, de niños corriendo, de cochecitos de bebe cargados con dulces, de indigentes que hacen que nos tapemos las narices al cruzarles, ver esas sonrisas desgarbadas y amarillentas, que nos estimulan el vago para que aparezca la emesis. Esta ciudad, pequeña y congestionada, crece cada día. Hay algo que me llama mucho la atención, es que al lado del mejor barrio, esta uno de los peores y algunos nos reímos poniéndole el apellido de "bajo". Las miradas se desvían entre las casas lujosas y las señoras educadas, mis vecinas como les digo yo, que en la iglesia solo dan un trozo de su pano para dar el saludo de la paz, y de repente vez a una mujer entrada en años, maquillada de manera orca y con ropa que no le queda a su grupo etario. Hombres sudorosos que pasan monedas al busetero, que va "arriado" y que muchas veces ni te saluda. Pero que vez como un salvador en los momentos en que tu vejiga amenaza con explotar, cuando la lluvia te ha mojado hasta el pensamiento más macabro y sale ese vocabulario feroz que las madres esperan que nunca aprendamos o cuando la oscuridad y los monstruos de la calle te desean devorar. Por esta ciudad pasan pocos ríos.. pero si uno muy grande del cual bebemos su agua, un agua que por años fue cruelmente mancillada, se decía que no se debía beber, que era impura y el acueducto trato de desmentirlo por todos los medios, hasta que ese rumor solo queda en los nuevos habitantes de esta ciudad, que llegan por montones con el inicio de los semestres universitarios. El llamado rebusque hace parte del trabajo de la ciudad, no todos son empresarios, no todos son industriales o petroleros que viajan en sus autos al lugar de trabajo. A diario se suben a ese bus que recorre media ciudad, mujeres que cosen, que limpian casas, obreros, ancianos que van a pagar los recibos de los servicios, estudiantes universitarios y niños de colegios que parecieran que no desearan nada en la vida. Podre decir que hay una fuente de agua en un parque publico. Los parques, son sitios muy peculiares en esta ciudad. Uno de ellos dejo de existir para trasformarse en terminal de articulados, en uno dicen que es para la gente de la comunidad LGTB, para viejos que desean un juego de domino, parques o de bingo, el más grande, donde esta Bolivar, es el sitio de encuentro de los músicos con amplificadores, de jugadores de Ajedrez, de emboladores, de "viejitos de parque" y uno que otro jovencito que desea vender su cuerpo por algo más que amor y placer y otro por el que muchos no nos atreveríamos a andar ni muertos, donde están los indigentes, recicladores, vagabundos, prostitutas y travestis... en ese parque que huele a pollo asado, a tabaco, a orina y excremento fresco. Tal vez sea el sitio que detesto de la ciudad, el sitio no es de mi agrado, pero existe y es más viejo que yo, y en sí ya estamos acostumbrados a ver la misma situación tan inclemente de sus habitantes. Tal vez cuando sea más adulto, pueda vivir en otra parte, en otra ciudad, en otro país y en otro continente. Aprenderé a amar y a odiar sus lugares, pero no por ellos denigraré estos! Existen.. funcionan.. y yo solo soy un pequeño sujeto que interactua por sus calles, pero que en sí solo permanezco en dos sitios definitivos, la universidad y el hospital... Conozco esta ciudad, la he caminado y he aprendido de ella... pero no seria tan malo para odiarla!

jueves, 1 de diciembre de 2011

De Mis Historias de Amor y Otros Demonios: Sebastian Zuluaga

Bueno es importante que me presente, sino como van saber quién soy y que me ocurrió. Mi nombre es Sebastián Zuluaga, tengo 21 años de edad, soy un chico delgado, de estatura promedio, de cabello castaño claro... pero antes era rubio, pero no del tono ese amarillo descolorido que pareciera que una jarra de agua oxigenada se le hubiera derramado. Mis ojos son cafés claros, soy caucásico y esto hace que sobre mis pómulos un leve eritema se forme, y aunque no tenga pecas como otros, pues estas pequeñas masas de melanina se forman en mi espalda. La verdad me asemejo mucho a mi madre, ...ahora es un fósil, de hecho cuando ella tenía 12 años., pero tiene una fotografía de cuando tenía 12 años que podría ser yo con el cabello largo, si la vieran no habría diferencia alguna, pero sé que ella no dejaría verla, ya que hace parte de su intimidad.... y que se la va a hacer. Yo me parezco más a mi mamá, pero solo en lo físico ya que en personalidad, me la suda. No la puedo entender, es tan extraña. Y bueno sé que ella pertenece a élite más alta de "La Ciudad de las Puertas Abiertas", pero se pasa. Y eso que mis abuelos fueron muy permisivos y gentiles con ella, a veces creo que tiene un Edipo invertido, un Yocasta... en verdad pueda que exista algo semejante, y pues ella debe de conocerlo, pues en su profesión, de Psicóloga debió estudiar algo así, pero... por qué lo hace conmigo?!! En otra ocasión les digo más sobre mi mamá, por esta vez prefiero ignorarla y no decir nada... Creo que le hace falta bailar la Lambada, para que se divierta un tanto. De mi papá es poco lo que físicamente herede de él... ni su color canela, ni su cabello y ni lo ojos, que son de esmeralda. Papá fácilmente podría negarme y seria creíble. Mi papá es un señor Medellinense, muy bonachón, trabajador y aventurero, siempre con historias y comentarios jocosos que hacen reír hasta los que en un tempano de hielo se encuentren... como la vez que me contó que se pasó de tragos y se le prendía a sus amigos para saltarlos. Esa felicidad y sentido de la vida sin duda la heredé de él. Soy el tercer hijo del segundo matrimonio de este señor que lleva a Brasil en la sangre, soy el menos parecido a él. Muchas veces he pensado que no me quiere, que me estima solo por ser su hijo, pues aunque es divertido y siente mucho amor de padre, no ha estado en los momentos necesarios de la vida. De hecho poco considero la familia de él como mi mía; los veo como un compromiso social, pero no sentimental... es más, es tedioso ver a la madre de papá, quien desafortunadamente enferma está. Mis hermanos mayores, son un caso de no terminar; mi padre está más preocupado por un drogadicto y un profesional que está lejos, que de su hijo estudiante que vive con él y entre sus líos y discordias hacen que mi papá me haya guardado en el cuarto de San Alejo, a disposición de mi mamá, que saca a relucir su mando militar. La verdad, mi familia y eso que muchas veces desearía escapar de ella y huir al viento, es la familia de mi mamá, en especial mis dos primos, Julián y Daniela. Ellos son los que me aterrizan un poco en este mundo de protocolos, de agobios, de animadversiones y de personas beligerantes. Julián ama a los animales, y veterinario quiere ser; yo le he dicho que de regalo de cumpleaños me regalo, no sé, un gato o un perro que encuentre abandonado. Con Julián es con quien más tiempo paso, ya que Daniela es más pequeña y bueno, vive de un lado para otro, pero cuando para, me hace sentir como otro hermano. Vivo aún con mi papás y como con 11 peces bailarinas, la adoración de mi padre, en un apartamento al Norte de la ciudad, rodeados de edificios y de calles que parecen paredes para escalar, donde la vista del Nevado del Ruiz en horas del ocaso, se asemeja al monte Fujiyama y me lleva a imaginar que estoy en Japón, tirado en el piso de la sala, mientras siento el doki doki de mi corazón y alucino como las flores de sakuras caen en mi rostro, uh la la..

Y que les puedo contar de mí! Así.. pues estudio el hermoso arte de ser médico. No podía creer que hace 5 años un 5 de diciembre, fuera admitido para ser un futuro alumno que andaría con bata, recetando y diagnosticando en el "San Juan de Dios" y sonriendo como si tuviera tétanos en mis labios. Esto de ser médico solo se me vino a la mente cuando tenía 13 años y estaba en 8 grado, cuando vi embriología y jamás pude olvidar dos nombres que me marcarían: Síndrome de Turner y de Klinefelter. Y desde entonces ame más la ciencia, y deje de un lado lo que deseaba ser: Arquitecto. Nada menos que el humilde campo de diseñar edificaciones, pero en sí no estaba tan desorientado: ahora sería el arquitecto del cuerpo. Y empecé con algo revolucionario y sorprendente, ayudado por mamá, la neurolingüística. Así que mis papás me hicieron una placa: SEBASTIÁN ZULUAGA MEDICINA UNIVERSIDAD DE CALDAS. Años después se cumplía mi sueño, y ya falta poco para que pueda despegar esa placa de la puerta de mi cuarto y ponerla en la puerta de la casa, creo que sería algo muy gracioso. Soy bastante dedicado a mi estudio, pues mi carrera es muy estricta. Pero he tenido mis frutos. Asombrosamente a quien le ha impactado más es a mi papá, quien se alegra de ello, por lo menos su sonrisa no es falsa y puedo creer que esas son las veces que se siente orgulloso de que sea su hijo. Lo triste es mi madre, quien no comprende lo difícil que es ser uno de los 5 mejores de cerca de 80 personas, ella dice que es lo que debo hacer, que es mi deber. Tiene razón en algo de ello, pero debería felicitarme. Y aunque yo sea muy bueno y este estudiando como maniaco, no evita que sea otaku, es que no hay nada más desestresante que leer un manga; Lo hago mientras puedo o en los intervalos del tiempo. Y en dibujos metido estoy, mis cuadernos llenos de ellos están... Lo que pasa es que me interesa más el cerebro, sus conexiones, funcionamientos, como nos trae a la realidad y como nos hace sentir, imaginar, soñar y amar....

 Que difícil ese último aspecto. En si he tenido mis "canitas" pero no me he sentido gusto con ninguna de ellas. A veces imagino que no encontraré una chica especial con la quien ver cada uno de los atardeceres que nos de la vida, desde el momento en que pueda poner una argolla en su dedo. Creo que hay cierta conspiración del universo en contra de sentirme enamorado, pues me han engañado, me mienten, tratan de hacer que caiga en tentaciones  se arman unos "royos" en sus mentes que válgame Dios. Y es que saber que tu abuela es separada, que tu tía lo es, que tu madre debió esperar años antes de que en un día, en la Perla del Otún pudiera conocer a mi papá, cuando ambos trabajaban allí,  y que tus hermanos solo se tienen a ellos mismos. Y entre tantas lágrimas, odios y olvidos, creo que mi vida se me ira en un santiamén. Algo que si me trastorna la existencia y que fue muy duro de aceptar, pero que he podido perdonar en medida; el día de mi cumpleaños número 21, ese día no tuve clases, pensé que mi familia me tendría una sorpresa. No. No fue así. Pero si hubo una gran sorpresa, no como la que yo deseara. Pues me desperté con una sonrisa enorme, y vaya, que me pego la estrellada del siglo, estaba solo en casa. Ni una llamada, ni una felicitación. a las pocas horas llego mi mamá y no dijo nada. Ni hizo almuerzo. Entro por un documento y volvió a salir. Yo ya estaba algo fatigado y podía decirse,  deprimido, ahogando mis penas de amor y de la academia teniendo atracones y asemejan dome a un cerdito de esos que engordan para festejar Diciembre. Ya estaba algo tarde y nadie, absolutamente nadie recordó el día a que vine a este mundo. Creo que enloquecí de la rabia y tristeza que invadían mi ser y recorrían cada uno de mis capilares gritando MÁTATE!!!!... Así que tomé un cuchillo de la gaveta de la cocina, divise una línea imaginaria en mis muñecas, pero la amargura del llanto cegó mi propósito inicial y enterré el cuchillo en mi pie, con fuerza, cortándolo, desgarrando la piel, y sintiendo el dolor inclemente que llegaba a mi cerebro. Me estremecí al ver la sangre en el suelo blanco y yo tirado como un psicópata, envuelto en sangre y lágrimas, que alimentaban mi odio hacia la vida. Estuve aturdido por un momento y quise desahogarme, abrí la nevera y la atraque como si en la vida hubiera comido algo.... Me vende el pie y limpie todo mi dolor hecho  un echo. y me fui a mi cuarto. Mi madre llego en la noche y lo único que dijo: y la comida de la nevera - Me la comí - Sera comprar más.... Eso fue lo que dijo. Quería desaparecer. Algo lamentable, que espero jamás poder volver a pasar!  Y entre mi dolor y mi enojo por no decirme una pequeña felicitación, continué mi vida como un "dementor" buscando pequeños momentos de alegría y paz. Espero que el universo confabule conmigo, para bien... por favor para bien.

Yo no he tenido una vida feliz, pero sueño cada día con encontrar a alguien que (como diría Matilda) haga que todo lo malo que tuvo el pasado lo tenga de feliz el futuro.

Sebastian Zuluaga!